Bipolaridad


Asfixiarse con la propia saliva, contraer pupilas, girar la vista como buscando pistas en el ambiente, rascar una nueva comisura en la sien, un suspiro y mil remilgos acompañarían una expedición al rescoldo, por sus precedentes, ya rutinario.





27/11/13

Leonel

Tan alto rugió, 
desde sus charneleadas, 
pero impolutas entrañas, 
que aún tergiversado
en los ecos de la estulticia, 
se escucha el eco.


13/11/13

Arquitectura, rol y desmitificación.

Intervenía un día de estos en una de esas charlas de copiar-pegar conceptos "bonitos" de Arquitectura, interrumpí dije algo que necesitaba evacuar sobre mis pensares - pesares, émesis de este oficio que tanto admiro tanto, tanto como le deploro:

"Y disculpen la superposición del cliché, talvez sea verbo y no sustantivo. Excede, por mucho al edificio construído. Y disculpen la negación del cliché que queda corto al concebirla simplemente como el juego sabio, correcto y magnífico de los volúmenes reunidos bajo la luz."

Como un juego, empecé a hacer consideraciones previas a una propuesta de redescubrimiento.

Vitruvio se ocupó de hacernos entender el concepto de funcionabilidad y belleza como condición sine qua non para concebir la obra arquitectónica y junto con los conceptos y frases de colección de los arquitectos de antaño, invariablemente languidecen ante la realidad actual de la profesión. Amén de los cuestionamientos de la antigua escuela, la influencia de los gráficos digitales ha influido en la manera de hacer edificios. Se puede ser más productivo en crear un set de planos, pero el mercado impera más oferta que demanda efectiva que ha conllevado a una competencia asimétrica en la disciplina. Con una legislación de protección al oficio absolutamente nula, y un mercado de contrataciones de estado con muchos vicios y  falencias estamos a merced de oligopolios o miseropolios (si se le puede llamar así). Salvo contadas excepciones de buena práctica. Contadas.

Y claro que por definición la figura del Arquitecto consiste, en un amplio sentido, en facilitar un techo a sus semejantes. Con la fuerza del conocimiento, experiencia, sensibilidad y una gama de posibilidades tecnológicas a disposición. A partir de la revolución industrial el Arquitecto estaría en la proa del rediseño de una civilización ahora emancipada. Pero con el tiempo, el triunfo del poder económico sobre las ideas, ha avasallado el ejercicio del Arquitecto, cuyo ejercicio está siendo puesto en tela de juicio desde hace un tiempo. Dentro de esto también caben los architectstars de revistas a los que muchos estudiantes quieren parecerse, fuera de las esqueletos metálicos organicistas no hay que indagar mucho sobre la obra cara de Calatrava para encontrar más de un clavo legal, la Zaha no está exenta. Y eso no es nuevo, el célebre arquitecto sueco Gunnar Asplund murió de estrés. Patético conocer que en su lecho de muerte Asplund le preguntó a su hijo si todo el esfuerzo había merecido la pena. El hijo de Kahn hizo una película para poder conocer a su fallecido padre. De Jørn Utzon, la historia revela que  fué maltratado en medio de la construcción de la opera de Sidney por el gerente de obras públicas al punto que tuvo que abandonar la obra y no querer saber más de ella. También a las mujeres les ha tocado lo suyo, aparte de ser ignoradas en grandes o pequeñas firmas lean porqué Sophia Hayden Benett no volvió a trabajar en Arquitectura después de haber ganado a los 21años el concurso para el Fortalecimiento de la Mujer, que formaría parte del World´s Columbian Exposition en Chicago. Ni a Louis I Kahn, Frank Lloyd Wright o Charles Rennie Mackintosh les fué bonito al final de sus días, talvez pagaron el precio de su genio y el mal karma que dejaron a los que les rodeaban y querían pero eso es otra historia.

De vuelta en un pequeño país, hay clientes que te obligan a hacer diseños de revistas, se autodenominan arquitectos frustrados, te piden un ¨dibujito¨ "baratito" y te dicen que conocen a un chavalo que hace 3d, cobra la mitad de lo que vos y lo hace en unas horas. Trabajar para otros arquitectos también puede ser una joya, otro además de mi persona que también haya sido puteado por Lorena Zamora Rivas o Mario Salinas sabrá de esto, si con nombre, aprovechando el espacio. Es patético, hay presión para hacer, desde la universidad hasta la muerte, nos volvemos noctámbulos a fuerza, eso no lo caracterizan otras carreras como la medicina, pero a diferencia del doctor especialista, no está llena la sala de esperas con consultas de cien dólares por hora. Desvelo, desvelo, todo es urgente, todo es dinero que se pierde por minuto, es lo que importa, desafortunadamente somos humanos y debemos impulsar a la vez las presiones del flujo sanguíneo con cantidades onerosas de café, Coca Cola o redbull. Usar lentes es afán hipster para estudiante y obligación para el experimentado. En redes hasta alardeamos que pasamos de paso un Domingo, a mí suena terrible verlo escrito como un ardid del oficio, un día de estos hacía mofa de mí un irresponsable ingeniero estructural por pedirle reunirnos un domingo, dado que el falló a nuestra reunión del sábado, ¿Qué se hace si la entrega es el Lunes? La verdad que nadie más entiende es que a uno le preocupa su proyecto, a nadie más como a uno, desde que el cliente te da el sí, por eso este oficio es un poco solitario, no podes delegar la mayoría de las cosas importantes.

En mi país estamos lerdos ante impulsar una ley de colegiación y aunque reconozco que es muy cómodo criticar de lejos, sin conocer detalles puedo decir que ANIA es una entidad a la que nunca le conocí horizonte tangible, COAN tampoco ha tenido apoyo de los involucrados, no sé, digo lo que desde mi burbuja veo. Por otro lado, mientras los nuevos educandos extienden sus competencias, pero también otras universidades inescrupulosas ofrecen doble titulación estudiando sabatino por tres años. Nunca, NADIE, jamás dijo nada al respecto de estas barbaridades y eso me hizo molestarme, en definitiva, con todas las instituciones abanderadas del oficio.

Veo que se arman congresos internacionales, cursos de postgrado, sin desmerecer el intelecto y el afán de crecer, hoy día, con buen dinero, seso y esfuerzo, no debe ser muy complicado llenar la pared de títulos de postgrado. Las universidades están a tope de ofertas y los profes que antes estabán a distancia se han tenido que convertir periódicamente en agentes de venta. Por doquier veo renders bonitos, muchos, de concurso. Pero no hay una discusión en profundidad sobre la problemática del oficio superpuesto a las realidades del mercado. Hay ilusión de estabilidad, pero a excepción de los protegidos por empresas, por su volumen de trabajo o del cobijo de instituciones de gobierno, muy pocos tienen expectativa de jubilarse dignamente, todos llegamos a viejos es un axioma que el oficio acelera. Enfermedades cardiovasculares ¿Alguien?

Afortunadamente o no, el arquitecto ha sido formado con una visión generalista, un director de orquesta el hombre sintético que reclamaba Gaudí. La industria de la edificación, o los edificios se convirtieron en moneda de cambio y de pronto son los ingenieros, abogados, agentes de bienes raíces, economistas y políticos tienen más influencia y provecho sobre cómo se hace arquitectura hoy que el que fue preparado con este fín. La otrora autoridad y glamour del ideal arquitecto aún subsistiría en esas novelas mexicanas con interiores bonitos diseñados por interioristas, y los de las revistas donde todo ego cabe.

Y estas reglamentaciones de proyectos que transmutan al vaivén de eso que le llaman ¨música¨ de reggaetón, sin duda con buena intenciones, pero inflexibles. La ventanilla única dejo hace mucho de ser única.  El tiempo y costo de hacer trámites ante instituciones no lo entiende nadie, ni uno mismo, entonces nos convertimos en gran parte gestores. Pero aquel arquitecto libre, creativo, responsable y honesto está en vías de extinción. Un objeto obsoleto en una sociedad reconfigurada al vender, a cumplir con el presupuesto a convencer, aunque ni nosotros nos la creamos.

No hombre,  este oficio es otra cosa, no siento nostalgia de lo que vivió Vitruvio, Mies o Le Corbusier porqué yo no lo viví ni lo haré. Los contextos son otros, este oficio con tanto desvelo a la orden te hace añicos el conteo de neuronas en la azotea y nadie aspira a una trombosis gratuita.

Algunos maestros y nombres menos famosos me han influído,no aparecen en revistas, no les prepocupa crear frases clichés para copiar y pegar. Seguramente, si no han fallecido, están trabajando, no hablan mucho, hacen mucho, dotados de una inteligencia singular, han impreso entusiasmo y admiración en los que le rodean, no tienen nombres rimbombantes en italiano o francés: Patricio, Carlos, Claudio, Nelson, Ernesto, Mateo, Marcela, Gustav, el estudiante que me dió las gracias no sé porqué. Existen otros que no son arquitectos, pero gente de principios que aún cree en la humanidad. Y tu familia, que si ha sobrevivido con vos las ausencias es de envidiar

He escuchado eso de la autoevaluación de las universidades, algunas veces participé invitado por la UNI, luego fuí excluído, pero el concepto es realmente poderoso. Sentarse a cuestionar lo que se está haciendo y enmendarlo, sería iluso pensar que nos vamos a reunir cinco para sendo ejercicio, es una actividad que debería empezar desde cada uno, nos corresponde autoevaluarnos sino como arquitectos, como humanos que nos hace común haber tomado la decisión de haber estudiado esta carrera con la pasión de las realidades de los grandes arquitectos, los arquiestrellas internacionales o los grandes profesionales nacionales que nos preceden, pero no perdiendo la superposción perspectiva, este es otro tiempo, otra realidad, otra economía, no podemos cambiar nuestro entorno ¿Podriamos reinventarnos creativamente, con cierto hálito de dignidad, menos engreimiento o sumisión crematística?

Sabemos que muy cerca de nosotros hay alguien que necesita nuestro servicio: La casa, la fachada, la supervisión, el mueble, una postal navideña, artes gráficas, diseño de videojuegos, juguetes a escala, estructuras efímeras, sostenibilidad, organizar un evento. Tomar una decisión de vida para una familia que quiere cobijo exige la opinión experta de alguien con mucho entusiasmo que quiera darle una respuesta de calidad. Hay toda una discusión sobre estos temas en España, a propósito de la crisis inmobiliaria que al contrario de amilanar a sus miembros les ha hecho repensar el oficio.. un ejercicio digno de ser replicado: ¿Han escuchado del comisariato en Arquitectura o de creación de contextos o aprender a programar? Eso es avance significativo, diseñar nuevas formas de hacer.

Pero no se puede hacer, si no se tiene preocupación por mejorar, hasta en lo más elemental, los renders son bonitos, venden, y como dice Glenn Murcutt: podés crear la ilusión de una arquitectura terminada sin haber depurado un necesario proceso. Hay mil maneras de resolver un detalle de techo, una correcta y hay una razón por la que hay que poner cortagotas en las losas, hay nuevos productos para impermeabilizar y hay que saber cuánto cuesta una puerta. Ser enfermizo para el detalle como para el documento, una oquedad en un contrato y una cifra mal calculada ha arruinado (llevado a la cárcel) a más de uno en este oficio. Una preocupación personal es el cuído de la gramática y la ortografía, cuando aprecias tu idioma, no corrés el riesgo de hacer el ridículo para hacer una carta de presentación de servicios, es un comienzo.

La arquitectura ha muerto a como le conocíamos y merece ser reconocida en sus nuevas formas, más allá de un inane concepto, sustentado por el visor de la experiencia, relativo a los nichos de oportunidad de creación en el amplio sentido.

¿Deberiamos reinventarnos? ¿Deberíamos aprender programación? ¿Podemos realizar un emprendimiento por vías alternas sin poner en riesgo nuestra dignidad como arquitectos? Conozco muchos de mi generación que están posicionados en la industria de la construcción y el diseño y desempeñan muy bien su rol, hay otros casos singulares que captan mi atención, gente que se ha reinventado en roles paralelos a la arquitectura. Un buen ejemplo es éste Arquitecto de algunas generaciones posteriores a la nuestra llamado Tupac Amaru Espinoza quien a través de una plataforma denominada "Taller Plural" establece dialogos directos con la poblacion generando sinergía y proyectos de mejoramiento urbano. Sin alarde ni bulla, con un espiritu de creación, de hacer a mano. Es esta la clase de profesional que puede dar buen nombre a tan degradado oficio.

No te equivoques, no estoy frustrado más que inconforme, si me sintiera conforme, estaría muerto. Aunque a veces sea difícil pagar las cuentas, nada es fácil en el mundo de los que no somos infantes. No soy ni remotamente el mejor en mi carrera, pero me esfuerzo por hacer que esto funcione. Me encanta la carrera que escogí, nadie mas que nosotros puede entender el dibujar con los dedos en el aire, o cuando entrecerramos los ojos al redescubrir un detalle gracioso en la revista o en la casa del vecino, las catenarias invertidas de gaudí, oler el cemento, acariciar la muestra de estuco y al hacerlo, junto a nosotros alguien que no tenga idea nos mire con un afán lastimero, como a un idiota talvez. El amor al espacio, la luz, la textura. Replicar el genio de los maestros de la arquitectura.. ¡Uf! es un placer inefable, pero con todo y bolsas en los ojos, es muy nuestro.

La mente evoluciona casi obligatoriamente por el incremento de las vicisitudes sucedidas por experiencia. En mi opinión, a la Arquitectura, el día de hoy, como elección de vida, la percibo como un proceso iterativo de reinvención necesario para recrear un concepto propio.

Desde mi modesto punto de vista, el oficio de arquitectura, demitificada a golpe, sería un proceso cíclico de vida consistente en Idealización-Construcción-Destrucción-Reconstrucción.

Tarea en casa

Ingenuo levanté la mano y dije “Nosotros como Arquitectos...”, el resto del auditorio explotó de risa ante semejante afirmación… ¡Já! Como si nos mereciéramos sendo apelativo, a sólo días de haber ingresado a la universidad.

A dos o tres sesiones de haber iniciado en la clase de Introducción a la Arquitectura, inusitadamente, Nelson Brown nos pidió un diseñar un encargo especial, lejos de un edificio...una caja de lustrar. Debo decir que me causó cierta desilusión el tema, en principio me pareció inadecuado, pero traté de emular una respuesta de la que distaba de estar conforme. Yo que aún trataba de digerir el ejercicio anterior de describir el  trayecto de mi casa a la universidad y su relación con la Arquitectura, pues, más allá de lo obvio.

Poco después, en la materia de diseño Introductorio, enfrentábamos la entonces (aún) incomprensible parafernalia teórica de Porfirio García, se encendían las llamas de los juegos de azar de los diseños, para tener cierto éxito académico o pasar con el mínimo puntaje, las propuestas debían ser acordes con el fetiche estético del profe. Toda una escuela.

Hubieron múltiples ejercicios que consideré inútiles o talvez no pude captar en su esencia y paulatinamente consideré las arbitrariedades de los maestros como males talvez necesarios. Al fin y al cabo, un día cambiaría la tiranía de la imposición de la idea por la compra-venta de interpretaciones del diseño. Luego supe que este ejercicio de la caja de lustrar era una especie de legado de los tiempos de docencia del Arq. Brockmann.

Y sin embargo, no hemos perdido la partida, está fuera de mi alcance reconocer la conciencia del maestro sobre su ejercicio en el tiempo,vacío de emoción debo confesar, que mientras mis maestros mueren, he reconceptualizado las variables del diseño de esa caja de lustrar, que empezamos a diseñar, hace casi veintidós años, que no existirá físicamente.....ni requiere hacerlo.

 Talvez, esa mística de elucubrar por deporte, sea en esencia, mi interpretación del El espíritu de las gallinas  del que habla en su escrito José Ramón Hernandez.

Instalación - Banksy

9/11/13

Déjà vu

En esa ocasión, ví a este joven, cruzando la calle, entre un mar de gente, en la estación del mayoreo. Tendría 17 o algo, de lejos pude leer en su rostro diáfano, la desesperanza, el epítome de la tristeza, pude ver más: ese joven estaba en pos del inminente encuentro con el desastre. Sentí tal pena ajena por este joven, que quise llamarlo, pero me abstuve.

¿Porqué me recordaba tanto a mí?

¿Porqué demonios creí poder tener el valor moral, yo mismo, para salvarlo?

En la estación, como suerte de cámara lenta, veo pasar muchos rostros, siento compasión de la gente, pero por algún motivo, no quiero que me vean, menos tener contacto físico o verbal con nadie. Hoy, siendo día de muertos, descubrí razones para no visitar la lápida de mi padre.

De nuevo, el cielo está total y gloriosamente gris.

8/11/13

Alejandro de la Guerra: Atlas de arte, de arrogancia.

Algunos apuntes e imágenes sobre el taller de curaduría impartido el pasado 17 de Junio por Santiago Olmo, comisario independiente y crítico de arte español. Auspiciado por el Centro Cultural de España en Nicaragua como soporte a las propuestas artísticas en torno al poema ¨Soledades¨ de Góngora y para iniciar un debate sobre el ejercicio de curaduría artística.











Audiopropuesta en soundcloud 



¿Qué hago yo en tal lugar, no siendo artista, menos curador?
Pues apliqué para una invitación abierta de CCEN para una propuesta artística alegórica a Góngora, mi propuesta ha sido una intervención del espacio  auditivo, nada complejo, sin rebuscamientos teóricos a profundidad. Conocí el poder del audio en el festival de poesía de Granada del 2012 cuando hicimos la puesta en escena de "La puesta en el sepulcro" de CMR, había una parte de esta que involucraba un audio del poeta diciendo "Por estos aires de Granada, mi Granada". Cuando hicimos la primer prueba, surgió tan vivido el poeta en la atmósfera, que sentí por un momento que lo habíamos hecho revivir, sentimos al insufrible Carlos Martínez, muy nuestro.

Es genial poder cultivarse en algo de lo que uno no es especialista, ser diletante en diversos ámbitos por disfrutar, sin bullas, alardes o títulos. Especialmente por evitar el lastre de defenderme ante los más versados o los que ocupanla crítica como un podio de avasallamiento.

Cuando llegó el momento de presentarme entre los asistentes, ya se habían presentado asistentes como Patricia Belli reconocida en el ámbito pues tenía que decir mi nombre y lo que hacía. Etiquetas innecesarias que tuve que lidiar. Todo iba bien hasta que me han pedido presentar mi propuesta. A cinco minutos de iniciar, un artista visual me increpa en público de manera agresiva.

¿Quién sos vos? ¿Qué haces aquí? Yo no entiendo de tu presencia en este lugar, no tenía palabras en el momento, cuando me decidí, fuí interrumpido por la directora del CCEN quien mencionó que en realidad la charla estaba diseñada para los aplicantes, y como fueron pocos, decidieron invitar adicionalmente a otros artistas, él incluído. Fué tortuoso terminar, aunque admito que podía defenderme solo y que fué bueno que otra persona lo hiciera por mí, pues en general el balance fué bueno.

En del curso aprendí del Atlas como una colección representativa del arte en determinado sesgo, pero también tuve la oportunidad de lidiar nuevamente con el Atlas del Ego, ya no silencioso, celoso de exclusividad, reclamando sus propios espacios de figureo, poniendo a la gente no etiquetada en estratos del arte como inferiores.

Hay muchos Alejandro de la Guerra, para mí sólo un ejercicio de escritura.

7/11/13

... como un poeta.



Morir
En el viento
Del suicida.
.
Morir combatiendo
La única muerte
De un guerrero.
.
Morir
Por el filo del sable
De muerte ritual.
.
Morir
Sabiendo
Que morir no es
Más que mejorar
El instante último.
.
Morir de olvido
Como morimos todos
Finalmente, a los pies
De un tiempo criminal.
.
Morir de rosas
De crisantemos
De flores de ciruelo
Atravesadas por un grito.
.
Morir del otro lado
Del mundo
Donde haya un guerrero
Bajo el sol.
.
Morir imperial
Sin pedir perdón
Matando al enemigo
Y siendo muerto por él.
.
Morir
Caudillo del cielo
Solitario jefe
De un idioma.
.
Morir
Con el sol en la frente
Como mueren los nuestros.
.
Morir
De rodillas al sable
Al símbolo divino
De los tiempos.
.
Morir
De caballos desbocados
De ideogramas en la frente
De seppuku, al amanecer.
.
Morir
Del otro lado
De las cosas.
.
Morir con honor
Por el acero entrañable
Decapitado por el camarada
Más querido.
.
Morir de mar
De isla
De antiguos corceles
De estampido.
.
Morir
De sangre nueva
Junto al escudo medieval
De los guerreros.
.
Morir
Y olvidarse de un mundo
Sin honor.
.
Morir incomunicado
Aislado por el ruido
Que el enemigo trajo
Para ayudarnos
A morir.
.
Morir con honor
Como un samurai
Como un poeta.

Yukio Mishima.

El hueco

Para la guerra civil, era prácticamente imposible circular por las calles, el riesgo de ser baleado por un francotirador era inminente. De una imperiosa necesidad de alimento, comunicación o escape, surgió una manera peculiar de comunicarse en la vecindad: Al mejor estilo de Gordon Matta-Clark los pobladores borraron los límites de sus casas demoliendo tabiques  y tejiendo una laberíntica red de paso a través de las manzanas. Nosotros teníamos el nuestro, un hueco creado por la sustracción de una loseta superior en una de las habitaciones, la cual comunicaba a un patio baldío donde se encontraba un pozo. En un descuido de mi madre, con quien nos recluíamos en otra habitación, recuerdo haberme asomado con ánimo curioso a ese hueco, de entre la maleza, ví a lo lejos un guardia de la EEBI con su típico casco verde, aparentemente buscando algo. Me quedé frío con temor que me hubiese visto y se tentara a entrar a la casa y volar metralla, no sabía el porqué, si entendía que ser baleado era la norma en tiempo de guerra.
Sobrevivimos, digo, la guerra terminó, ya no había necesidad de pasadizos, más bien el reconstruirse de cada familia. El hueco fue sellado con tablas de pino sin cepillar, sus uniones eran imperfectas, se filtraba algo de luz por aquella hendija, de vez en cuando me asomaba a buscar el guardia, habrían pasado cinco años de esa guerra. La habitación se ocupaba como bodega, toda la familia dormía en camas cercanas, un tiempo dormí con mis hermanas. Pero previo a la pubertad mi padre me envió a esa habitación, era una pesadilla dormir, imaginaba al guardia viéndome desde el patio a través de la hendija, así que dormía con la luz encendida… o no lo hacía. Luego escapé a otro país con el pretexto de evitar un servicio militar en el que no creíamos. Regresé adolescente a la habitación, ya eran diez años del fin de la guerra.
Con la contaminación cultural del país a donde fui, se me ocurrió darle un toque de graffiti al revestido hueco: Pinté con spray rojo y azul, las letras nike y con el famoso logo en letras rojas algo como "U can´t touch this - MC Hammer" por la pieza que estaba de moda en ese momento y mi equipo favorito “L.A Lakers”, campeones de la liga de la NBA en ese año. Así mismo estaban en un lugar especial, el nombre del que era mi mejor amigo de la infancia, y el de mi novia en el tiempo. Estaba convencido que esos símbolos serían perecederos y había que registrarlos en la renovación del muro. Fui a la universidad poco después y mi viaje de vuelta a Estelí se postergó veinte años más, en ese lapso esta habitación se convirtió nuevamente en bodega, nadie en casa ponía atención al hueco.
Reciéntemente, mi hermana, quien reside en la casa, ha habilitado el lugar para uno de sus hijos y han decidido pintarlo.
Como un detonador de la memoria, de inmediato pensé en el acto inconsciente del pintar y su paralelo con el olvido, pintamos e ingenuamente creemos que renovamos el espacio. Sin embargo, para el subconsciente, es maquillaje... un ejercicio cosmético superfluo, la historia, las personas y objetos graficados, pero en especial la génesis de la existencia del hueco, ya ocultas bajo la superficie.
Indefectiblemente, las imágenes de mi intervención sufrieron reidentificaciones en el tiempo: McHammer dejó de hacer discos y gracias a sus derroches quedó en bancarrota, solo me queda la ilusión de ver a los bailarines de break en slow motion en vimeo. Le perdí el hilo al beis, y creo que ya no me interesa el basket de la NBA, sé que los Lakers, Kareem Abdul-Jabbar y Magic Johnson, separadamente subsisten. Nike sigue siendo una marca de ropa deportiva muy popular. La otrora novia fué una historia con un fin decidido por ella, pero un fín absolutamente necesario, para protegernos uno del otro, he aconsejado a mis adolescentes sobrinos que el apasionamento obsesivo por las novias talvez les obnubile otras posibilidades de disfrutar la juventud y que hay una serie de emisiones hormonales que afectan nuestros comportamientos, ellos asienten, pero ven necias mis advertencias, sería antinatural no hacerlo.. creo.
Para el que fué mi mejor amigo, quien ya no es ni la sombra del bonachón modesto que conocí, según sus palabras, bajé al nivel de “conocido”, no lo culpo, a veces la memoria insiste en eternizar al momento, y llevarse en el saco lo mejor que fuímos.
Ya no hay patio del otro lado del hueco, sino un edificio donde se practican artes marciales, quienes hicieron su propio muro.

El guardia, el hueco, junto con los actores del grafitti, pues ahí yacen.. debajo de varias capas de esmalte blanco hueso. Empero, en los desgastados archivos “Rosago” de la memoria, ahí siguen. Me cuestiono a veces la futilidad de hacer estos registros del pasado, talvez para liberar la compulsión de acumular tanto calachero en el hipotálamo. Unís cabos y empezás a dejar de sorprenderte, este valor es una prerrogativa de la que uno es soberano. No estamos exentos de transmutar a un cada vez más irreconocible reflejo, probablemente visto a través de nuevos huecos.

Instalación: Gordon Matta-Clark