Bipolaridad


Asfixiarse con la propia saliva, contraer pupilas, girar la vista como buscando pistas en el ambiente, rascar una nueva comisura en la sien, un suspiro y mil remilgos acompañarían una expedición al rescoldo, por sus precedentes, ya rutinario.





26/7/16

I think this ain’t your month, Julio

Entonces, para distraerme iba a este centro de recreación, el Lanark Recreation Center en Canoga Park, Cal.
Generalmente iba solo en mi bicicleta, habían muchas canchas al aire libre y practicaba en solitario con mucha libertad. Con el tiempo, llegué a desarrollar ciertas destrezas en el manejo del balón, un buen día escucho los ¡whooa¡ de este niño rubio, quien al parecer estaba admirado por mi manejo del balón, quién hasta bajó de las gradas a preguntarme cómo hacía esas piruetas: Pues, las de pasar el balón por la cintura en un salto triple y encestar. No me lo tomé tan a pecho, pero no niego me insufló cierta noción de gloria. Tenía 15.
A la tarde siguiente, llegaron estos tres señores a jugar, los gringos gustaban de usar pantalones cortos, como cipotes acá. Pero eso y las panzas no borraban la estela de edades que sobrepasaban los 40.
Llegaron, saludaron, se presentaron,
-Hey, wanna play  with us.
-Sure
-I´m Tony,
-Nick
-Jonas
-You?
-My name is Julio.
(Luego, no tengo idea porqué agregué)
-Julio, like this month´s name.
Se miraron entre sí y se sonrieron cómplices, no fue un chiste inteligente. Hecho está.
Ellos necesitaban un cuarto miembro para jugar 2 a 2.  Tras una hora y media, nos dieron una apaleada de antología.
Exhausto, quedé tirado en el suelo, se me acercó Tony, me mira, puso sus manos en rodillas y tocándome el hombro me dijo.
“This ain’t your month, Julio?  Am I wrong?”
Hoy, toda mi familia está enferma de dengue o algo así, es desesperante no ser tan útil, pero confío que la enfermedad pasará y de alguna forma el mes de Julio. Acá, en Estelí, o Managua me pudre no encontrar canchas libres para jugar. Llevo casi un año sin encontrar trabajo formal. Los acreedores acechan Hay muchas cosas que me irritan y lucho en contra de de ellas, de todas las formas posibles.
Después de la máxima de Tony, sobre el mes, mi nombre y mi suerte. Estando aún tirado en el concreto, miré las estrellas que se filtraban tras las siluetas de los sicomoros.
Y me reí de mi mismo como nunca lo he hecho.
No sé mucho de estas cosas, pero sospecho que esta actitud hace las cosas más fáciles.