Bipolaridad


Asfixiarse con la propia saliva, contraer pupilas, girar la vista como buscando pistas en el ambiente, rascar una nueva comisura en la sien, un suspiro y mil remilgos acompañarían una expedición al rescoldo, por sus precedentes, ya rutinario.





30/3/19

El cielo

Alguna de esas mañanas de Estelí, escuché a nuestro padre declamar algún verso inventado, uno de esos versos llevaba la palabra "arrebol" luego descubrí que esa palabra describe el rojo en las nubes al ser atravesadas por la luz del sol, yo de chavalo llegué a pensar que ese ocre era una suerte de herida en las nubes. La segunda trata de la guerra, tenía yo 6, ya era usual escuchar los disparos todo el día, a veces me le escapaba a mi mi mamá y me iba al pasillo y me recostaba a buscar dibujos en el cielo, mientras mesuraba la muerte de la tarde, en un momento aprecié las nubes sangrar de ocaso, se silenciaron las balas y me apareció el sonido de una cigarra. Me es virtualmente imposible tentarme de olvidar el regocijo que sentí, a veces salgo a buscar el cielo y el sonido de las cigarras. Finalmente, después de la muerte de mi papá le grité al cielo una noche para pedirle que volviera, para perdonarme. Y vi su mecedora balancearse entre las sombras.

No sé si es un fallo de fábrica ser proclives a sensibilizarse ante los fenómenos de la naturaleza. Pero estos días donde finalmente se ha roto el cordón umbilical con mi madre me aferro con todas mis flaquezas a abrazar cierta noción de mi identidad en el infinito, la misma sensibilidad que mi padre a sus 76 tuvo al llorarme como un niño al hablar de lo mucho que le hacía falta su mamita. Me duele mucho escribir estas cosas, Gloria y lo unico que quería yo decirte es que cada quien ve en el cielo lo que uno desea, lo que uno perdió, lo que no puede tocar. Ahí , sobre nuestras cabezas existe un compendio de belleza eterno y cuando entendés eso se comprime el corazón.

Junio del 2018




8/3/19

Wir haben stundenlang geredet...

Una mujer gime al otro lado de la pared y explosionan dicotomías sobre nuestro profundo desconocimiento de la otredad.

Porque para hacer una casa por simple que sea, más vale estar bien entrenado, y no hablamos de ladrillos y cemento. La primera tarea es redescubrir qué es una casa, la siguiente, averiguar quién es uno mismo. Habiendo resuelto esta cuestión, Quetglas sugiere considerar está bien mientras el mar se escuche desde el patio de la casa que en mi habita. Hasta que se hiciera tarde. Tras la puesta de sol.

Una mujer grita al otro lado del teléfono y explosionan dicotomías sobre mi profundo desconocimiento de la otredad.

...jetzt ignoriert sie mich


#emotionaleachterbahn