Bipolaridad


Asfixiarse con la propia saliva, contraer pupilas, girar la vista como buscando pistas en el ambiente, rascar una nueva comisura en la sien, un suspiro y mil remilgos acompañarían una expedición al rescoldo, por sus precedentes, ya rutinario.





9/6/13

Legible e ilegible.


En medio del parque de Bilwi tomaba fotos, tratando de leer y releer luego la ciudad, este hombre se dirigió a mí un tanto airado y empezó a maldecirme, a veces su vocabulario era ininteligible. Dentro de su reclamo preguntaba porqué tomaba fotos en su ciudad sin pedirle permiso. Después de disculparme para evitarme líos no buscados, el hombre aún con los ojos un poco desorbitados empezó a charlar conmigo y con alguien ficticio que estaba junto a mí. En su charla había una dosis alta de acusaciones a los del pacífico y menciones a demonios. Le escuché suficiente para evaluar el yo-abyecto que nos habita y que con profusión negamos, Dejando estas cuestiones como un problema inherente a la naturaleza de la neurosis. Me confesó haber registrado parte de sus secretos en esta hoja que él mismo pidió fotografiar. Me dió las gracias y me pidió cinco pesos.
No más fotos, mas bien, nuevos compromisos de necesario mutismo.

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