Asfixiarse con la propia saliva, contraer pupilas, girar la vista como buscando pistas en el ambiente, rascar una nueva comisura en la sien, un suspiro y mil remilgos acompañarían una expedición al rescoldo, por sus precedentes, ya rutinario.
Abuelas, madre, tias, amantes, primas, amantes, hermanas, amantes, esposa, hijas un millón de platónicas y el pusilánime no encontró respuesta, quiere engañarse a sí mismo entendiendo que su magia sería nunca entender el género, que no lo haría ni convirtiéndose en transgénero.
Tras los ojos,
dilatada arteria
en forma de bulbo
con escasos 20 miligramos
de fluoxetina MK
quería calcar
el patrón de rojas rosas
de su voluptuosa toalla
y redibujarla
en húmedo
en rojo
en el hipotálamo
en el blanco
La arquitectura me hablaba
futilmente
de tensión espacial,
luego creí que toda tipografía
tiene el mismo tamaño
solo que está a distinta distancia de nosotros
pero no había escuchado el diapasónico encuentro
el rechinar del metal fundido,
comprender:
Como el tiempo pasa y encuentras un cabello blanco en la barba, ellas crecieron y ya no las engañas con una pizza para compensar tu mea culpa, tu falta.