Asfixiarse con la propia saliva, contraer pupilas, girar la vista como buscando pistas en el ambiente, rascar una nueva comisura en la sien, un suspiro y mil remilgos acompañarían una expedición al rescoldo, por sus precedentes, ya rutinario.
26/2/12
Ella mentía
Ella mentía
y lo hacia tanto
que perdió conciencia
de su nombre
y el de sus hijas,
si es que en realidad
existían
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