Bipolaridad


Asfixiarse con la propia saliva, contraer pupilas, girar la vista como buscando pistas en el ambiente, rascar una nueva comisura en la sien, un suspiro y mil remilgos acompañarían una expedición al rescoldo, por sus precedentes, ya rutinario.





26/12/20

ghosting

[Que pasen los años y no se acostumbre uno al dolor de los huesos en fricción.

Que suenes a adjetivo

Que tu nombre sea un una nave espacial de Ucrania ]

Que unilateralmente desapareció, sin rastro, sin una explicación ni consideración... sin más. Uno fútilmente hace autopsia a cada palabra y gesto. Elocura entonces si la RAE consideraría, al menos por la intensidad infligida a quienes silentes sufren, verbalizar el vocablo "fantasmar", lo cual es una idea muy estúpida, pero es una salida al fin.

En una sociedad tan secular y tecnológicamente avanzada me recuerda al "Ojo Z" de black mirror, la capacidad de ser bloqueado, luego, ser uno el fantasma.

Feliz Navidad, fantasma, abandona la memoria. 

Yo simplemente quiero caminar. 

Z-Eye — Black Mirror “White Christmas,” Season 3


28/7/20

Papá, cumplís veinte, y cien también.

Salir por el portón situado al este de la casa para recibir el certero impacto de los primeros rayos del sol, observar al cielo que se dibuja únicamente por un par de pájaros en la lejanía y los aromas de esta cada vez menos pequeña ciudad. No requiere complejidad flirtear con ciertas nociones del infinito si es posible abrir los ojos a través de la piel de los párpados en relajamiento. La vida es un milagro que nos pasa desapercibido, también lo es la muerte, y de esta sólo se aprende por experiencia ajena.
Hoy conmemoramos los veinte años de la muerte de mi padre, Don Ticho o como cita el registro público, Don Patricio Ruperto Moreno Gadea y a diferencia de los años anteriores, donde hemos infructuosamente invertido en ciertas dosis de lobreguez y angustia, hoy celebramos por adelantado su cumpleaños número cien. La amalgama de la pérdida y las vivencias personales han mutado gradualmente a un estado mental que te devuelve a abrazar el milagro de estar presente.
Entiendo a fuerza de golpe que optimismo no es un valor de los ingenuos, la alegría es un reto cotidiano ante la abyección que intenta arrebatarnos la existencia. Por eso, no quiero malgastar un sólo minuto. Intento, con no poca intensidad, hacer lo que quiero hacer: respiro, medito, leo, escribo, afilo mis herramientas, abrazo a mi mujer e hijas como si fuera nuestro último minuto, con aplicaciones de inteligencia artificial he restaurado esta foto de mi papá que hasta hoy sólo yo tenía. También aprendo nuevamente a caminar a raíz de un accidente, todo visto bajo un tamiz de plenitud, una nueva aventura.
No puedo culpar a mi padre por convertirme en la concreción del deseo de vivir de un hombre mayor, al contrario, decir gracias queda infinitamente corto, anhelaba un mejor porvenir para mí. Incluso después de fallecer nadie me ha insuflado vida tantas veces como él y mi madre. No podré estar presente para escuchar su nombre en la misa de esta tarde, pero estoy en paz conmigo mismo, que no es poco, que toma media vida.
Sospecho firmemente que esa debe ser la paz de nuestros deudos.


22/4/20

Pneuma

Grité su nombre hasta secar mis cuerdas vocales. Le apedreé hasta doler mis costillas, hasta caer la última hoja. No pude despertarlo. Caí exhausto, pero un terror básico me hizo volver en mí… Si caía dormido, crearía una nueva capa de sueño, deduje que de ahí ya no podría jamás escapar.

A lo lejos, escucho una inaudible trapatiesta de médicos preocupados por la baja intempestiva de mi ritmo cardíaco en medio de la cirugía.


Facultad

Esta pesadilla me regresa al tiempo de estudiante de Arquitectura, al justo momento de la presión de entrega de diseño con el maestro Brown. La tortura no se limita a estar lejos de cumplir, mas bien de un terror subyacente en otra membrana de la conciencia… Debí entregar esto hace más de un cuarto de siglo.
Siento una severa resequedad a lo interno de mi boca, divago sobre la necesidad de sustituir el analgésico de anoche y la importancia de la desmemoria selectiva en los estertores del sueño profundo.
Espero despertar pronto, mientras tanto escribo esto. Posteriormente, se me ocurre ocultarlo bajo un espeso patrón de grama en la perspectiva final.

Aves


En mi formación, me enseñaron a dibujar edificios, pero también a acompañarlos con personas estilizadas que dieran una idea de su escala. Nunca fui suficientemente bueno a dibujar humanos, lo mío era más de elementos del paisaje. Empero, uno no pierde costumbre de hacer relaciones dimensionales en su entorno inmediato. En un panorama actual, los grandes hitos de la arquitectura mundial están en franco abandono, hay un video de dron que recorre impunemente la Fontana de Trevi en Roma, no hay gentes. Lo cual me ha causado un placer mordaz de imaginar estar ahí, de dibujarlo sin relacionarlo con los humanos, un placer vacuo. Las gentes, me recuerda esto al 11S, los aviones aún empotrados en las torres y un deseo colectivo de que la gravedad hiciera su trabajo , no pasó mucho para que el tejido estructural colapsara, cual ficha de dominó a la velocidad de la catástrofe. Ya luego entendés la estadística, la dimensión del sufrimiento humano, la identidad del paisaje urbano de Nueva York y así hoy.
Por su belleza, no es casualidad que el guardabarranco  lidere las fichas ornitológicas en estos cielos. He tenido oportunidad de espiarlos, los he visto cagar, para lo cual oficiosamente levantan un poco su cola. También he visto un ritual singular, uno de ellos posado en una rama otro girando en circulos en torno a este. Se le aproxima, le aprisiona el cuello con el pico y garras en cuerpo para realizar un tambaleo rítmico tan repetitivo como intenso. Sus colas se entrecruzan con tal fruición que es imposible desasociar este acto con el apareamiento. Descubro que ciertos ritos en otras especies también involucran ciertas violencias.
Imagino que los guardabarrancos mueren. He tenido curiosidad por la deconstrucción de la belleza de los pájaros antes, pero no recuerdo haber visto a un guardabarranco muerto o al menos con alguna de las plumas de su cola amputadas. Lo que si es cierto es que no se habla mucho de las abyecciones del pájaro al comer. Lo hemos visto posando sobre una rama, buscando posibles presas mientras agita pendularmente su cola, llegado el momento atrapan algúna lombriz con intempestividad, regresan a la rama. Acto seguido empiezan a estrellar el cuerpo de su víctima contra las ramas hasta destriparla y hacerla digerible.
De los pájaros me interesan más la evocación de sensaciones que sus clasificaciones taxonómicas. Tienen la singular gracia del amor platónico o del paisaje en el sentido que podés admirarlo pero no es posible tener un acercamiento íntimo a un cuerpo per se. Porque su inalcanzabilidad es su gracia, un pájaro muerto a uno enjaulado viene a ser lo mismo, creo.
Los tucanes son otra historia, tienen la inocencia de un chavalo, me he encontrado esta pareja que gusta de venir a media tarde. Buscan una ventana en lo alto y coquetean con su reflejo, su falta de gracia es su gracia, su pico a desproporción y su caminar bobo son la alegría en movimiento. La otra tarde los vi abrazarse por varios minutos, su cuerpos lucían un típico plumaje negro con destellos multicolores entre pecho y cola. Te diré, son muy privados, deploran testigos. Así que es de pocos tal espectáculo.
El ocaso de ayer fue degradación de naranja al celeste, el calor residual de 42 grados fue endulzado con el canto unísono de varias cigarras. Esto lo hacen usualmente entre alrededor de las 5:58 y las 6:08. He mencionado antes que este sonido me provoca regresiones a un momento de Paz en medio de la guerra en esa Semana Santa en Estelí. Pero hoy llovió y se silenciaron las cigarras, me compensan los olores a tierra húmeda.
Mi hija mayor me trajo un café con galleta me dijo que quisiera que lloviera a diario, noto un germen en esta afirmación.  Mientras el noticiero especula inminencias de epidemia, yo quisiera aferrarme a recientes idearios de reconstrucción: Que en un futuro pueda decirle a mi cirujano que triunfamos, que pude caminar, que no paré de hacerlo, que de hecho pude ir tan lejos que pude fundirme con el paisaje.