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| Fotografía: Julio C. Moreno |
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Bipolaridad
Asfixiarse con la propia saliva, contraer pupilas, girar la vista como buscando pistas en el ambiente, rascar una nueva comisura en la sien, un suspiro y mil remilgos acompañarían una expedición al rescoldo, por sus precedentes, ya rutinario.
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16/9/12
Hipermercado
Ese día, en el hipermercado, todo me parecía gigantesco: La gente, carros, sonrisas, tarjetas. En medio del ataque de lobreguez, la misma música de fondo era una suerte de epifanía.
1/9/12
29/7/12
20/7/12
¿Donde está la bandada de pájaros que nunca vuela...
que nunca vuela?
Convencido entonces de que la vida sufrirá de intentos
grítale al primer transeúnte que pase,
agárralo del cuello, desvéndalo,
insúltalo hasta no aguantar más.
hasta que, débil, tus piernas no puedan sostenerte;
luego maldice a los que te observan,
maldice estas palabras, también maldice al autor
que algun día escribió esto.
Convencido entonces de que la vida sufrirá de intentos
grítale al primer transeúnte que pase,
agárralo del cuello, desvéndalo,
insúltalo hasta no aguantar más.
hasta que, débil, tus piernas no puedan sostenerte;
luego maldice a los que te observan,
maldice estas palabras, también maldice al autor
que algun día escribió esto.
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| Fragmento del poema "El conjuro" del poemario "Memorias del agua" del poeta Esteliano Francisco Ruiz Udiel. Fondo Nicaraguense de cultura, 2011.
Fotografia, JCmoreno
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29/6/12
¿Tenés que pitar Jodidoooo?
La seguridad de esta ciudad no es solo estar atento a que no te roben, también en vehículo encontrás ocasiones de innecesaria agresividad la cual es aveces contagiosa.
Aquí no hay freeways, ni la sombra de los problemas de tráfico de ciudades como Beijing o Ciudad de México. Aquí somos un millón y medio de almas de las cuales doscientos mil manejan en alrededor de cuatro mil kilómetros cuadrados, pero igual, me molesta el tráfico de Managua a hora pico, sus calles (no todas) en franco descuido, las irresponsabilidad de taxistas y buseros, las peripecias suicidas de motociclistas, que ya es una plaga de la ciudad, y hasta los policías de transito, que en vez de ayudar al flujo del tráfico en semáforos averiados, estan pescando mordidas en alguna calle secundaria.
A veces prefiero evitar la hora pico, aún a costa de llegar tarde a casa. A veces agarro la suburbana de noche y hasta tengo oportunidad de cantar a todo mecate en el carro. Pero cuando salgo mas allá de las diez, además del profundo sentimiento de culpa que tengo por no haber estado en casa, me chiveo, el tráfico esta diezmado pero tengo una sensación de inseguridad general. Asi que me apresuro a llegar a casa, llego a manejar hsta setenta por hora.
Bueno, lo que realmente me pudre con P es que me apresuren con el pito, (en otros paises, claxon) y es que tu semáforo no está en verde y ya te estan pitando.. y fuerte mi amigo, y eso causa un particular dolor en mis oidos. Hago una analogía de esto y lo imagino como una fila de banco y un jodido empujándote de atrás aunque no hayan cajas disponibles, es una sub-cultura de joder por joder.
La otra ocasión me salí del carro a decirle a un taxista que me apuraba y le grité a todo pulmón:
¿Tenés que pitar Jodidoooo?
El tipo tenia cara de amedrentado, regresé al vehiculo y me dí cuenta de que mi ira era, no tanto impertinente, sino estúpida, no es al primero que matan por discutir en la via pública, asi que trato de abstenerme de volver a hacer una gracia así.
La seguridad de esta ciudad no es solo estar atento a que no te roben, también en vehículo encontrás ocasiones de innecesaria agresividad, la cual es aveces contagiosa. Hace un tiempo,en un semáforo en carretera sur, tipo 10 A.M, allá por la Embajada Americana me pitaba un tipo con insistencia, y vociferaba algo que no escuchaba, no le presté atención. El tipo pitaba y pitaba. Luz en verde, se acabó el asunto ¿No? Pues no, el tipo me pitaba y vociferaba, no parecía ser alguien conocido, ya empezaba a colmar mi paciencia. El tipo quería aventajarme pero no se lo permitía otro vehiculo a la par mia asi que supuse que quería que me apresurara, y yo no manejo lento, pero la verdad me tenia arrecho, pasamos los semáforos del siete sur y a los cien metros el tipo me alcanzó por la derecha, el vociferaba y yo no le escuchaba con claridad, vi de reojo que sacaba sus mano por la ventana y suponía que me sacaba el dedo. Detrás de este vehículo iba una ruta que le pitaba frenéticamente a este para que avanzara.
Mi tímpanos estaban por estallar, me crispaban los nervios ya estaba irritado.
¡Ahora si, no aguanto a este tipo! me dije, y empecé a desahogarme gritándole una sarta de sandeces.
Contrario a lo esperado, el tipo se calló y siguió su curso, me miró como quien mira a un loco, todo asustado.
Me quedé sospechando de esto y me estacioné, allá antes de la intersección con la suburbana para encontrarme , que mi llanta estaba bastante baja.
Tragame tierra, el buen hombre solo hacía esfuerzos por advertirme, pero en una ciudad de pocos amigos solo podia mentalizar la tipica agresividad que caracterizan estas calles.
Siempre me molesta el pito de vehículos, será parte de mi antiguo problema de acúfenos o algo así. Debo una disculpa a alguien que no conozco, si de casualidad sos vos lector, vale decirlo.
Esta ciudad me acalambra… de plano.
Texto e imagen: Julio C. Moreno
Edit: Publicado en La Prensa Blogs el 9 de Julio de 2012 a las 9:35 pm
Pánico en el González
Y golpeaban la ventana a medio cerrar mientras me escupían y me gritaban: Dale jueputa, abrí la ventana.
Al otro día, de regreso a casa, ya eran como las nueve y pico, con la cámara en mano quería tantear tomar una foto por el militar en la cuesta que dá hacia el norte, me chiveó parquearme en algún lado. Por lo que opté por la travesura de sacar la cámara mientras manejaba, tipo Managua PM. Seguí al lago , semáforo del González en rojo, no habían otros carros. Ahí estaba la cipotita, me dió pesar, estaba vestida de payasita con su boca pintada levemente de rojo. Se miraba cansada, le acompañaba otra niña menor que ella, talvez de seis. Le tomé una foto de lejos y se acercó al verme.
Algunos días atrás le había dado algo de limosna a esta niña que se pone allá por el semáforo del González, le había dado dinero pero insistía en introducir la cabeza por la ventana entrecerrada interesada en lápices de dibujo que a veces llevo en el carro.
Al acercarse, por instinto en cualquier semáforo que me estaciono, apresuradamente cierro un poco más las ventanas del carro. Cuál es mi sorpresa al ver se apresura a poner sus manos a la ventana para que no se cerrara y me dice con entonación casi masculina.
-No me vas a dar nada ah!!!!
-Disculpáme amorcito, no tengo dinero hoy, mañana.
-Que andás ahí, una cámara. Tomáme una foto.
-Te dije que otro día, por favor déjame cerrar la ventana.
La verdad me tenía nervioso su actitud, muchas cosas me ponen nervioso en esta ciudad y estar estacionado en un semáforo en rojo, de noche, en Managua, es jodido. Especialmente cuando pasan cosas inusuales como esta uno tiende a pensar que algo malo va a pasar. Recordé aquella vez un bocabierta viendo un pleito en el oriental, los peleadores en su lucha se abalanzaron “accidentalmente” sobre el ingenuo, robándole la cartera o aquel Domingo que me hicieron el cambiolín en Portezuelo, donde el cambista me decía que me fuera rápido que habían muchos ladrones en la zona. Bueno, de repente me entró el pánico, de pronto sentía que este era un preludio de asalto.
Aprovechando un descuido en que soltó sus manos, repentinamente activé el control automático de cierre de la ventana pero se apresuró a tomar con su manitoizquierda los últimos cinco centímetros de vacío que quedaban.
-Porque cerrás jueputa, dame algo!
-No me hablés así. Me tenés molesto, no tengo nada, sacá las manos de ahí. Ya!
-Tomame una foto
-No!
-Quita las manos que voy a arrancar el carro y te podes golpear.
-Arrastráme dale, aver, aver!
Y empezó a golpear con su otra mano empuñada el vidrio y también a escupir, por la hendija libre hacia el interior.
Estoy fregado, me dije a mi mismo. Imaginaba que pronto vendrían adultos en “auxilio” de ellas. Púchica, ¿A qué horas pasé por aquí, Cómo me metí a esto?
De repente, alguien atrás pita, el semáforo ya está en verde, ella sacó sus manos sin decir más palabra. De regreso a casa no me atrevo a ver las escupidas en el carro, evidencias que si pasó el evento.
Hoy en día, ya no me pregunto que les ofendió, me es fácil entender que estaba bajo influencia de alguna sustancia, o del hambre. Mas bien, en retrospectiva, me río de mí mismo, esa niña sabe bien que me hizo pasar sendo susto.
Managua me acalambra, de plano.
24/6/12
Fotografía PM y la Managua impersonal
En 1992 viajé a Managua por motivos de estudios, no eran los
planes habitarla más de 20 años, hace un tiempo he tenido inquietudes por la
fotografía y en el lapso de auto aprender he descubierto el valor de la
fotografía como ayuda de memoria urbana. Hoy en día es normal ver cambiar las
fachadas de las gasolineras, pero parafraseando al poeta CMR, rito se ha
perdido, la ciudad envejece tras carcasas que ilusionan fútil cambio. Dentro del
centro financiero Lafise yacen los restos del otrora Banic Oscar Perez Cassar. Ya
ven, no suelo vagar mucho, pero conozco algunas calles y sus detalles. Mi trabajo como Arquitecto muchas veces me obliga a trasnochar por lo que recorro la Managua a todo mecate para llegar a casa “a salvo” de bolos a volante, delincuentes en los semáforos o, peor aún, policías de tránsito.
Después de un primer proyecto de video casero llamado Managua PM he retomado el tema de hacer algunas fotos de noche.Luego hice Nightcam Managua, una simulación de cuatro cámaras a manera de camaras de vigilancia de la ciudad. Pero quería experimentar con fotografía nocturna de larga exposición, esta vez haciendo paradas en sitios que me interesaban. Eso es un reto en ciertos lugares de esta ciudad que te acalambran. Así que detrás de cada imagen hay una historia breve, un deseo de hacer, pero terminar rápido.
Los rituales previos para la foto son: Sacar papelero
siempre presente en mi viejo corolla de 96, guardar el trípode ya extendido en
los asientos posteriores preparar los settings de la Nikon D5000 para larga
exposición (20 a 30 segundos), combustible, agua fuente pura 1.5 lts y prepararme
psicológicamente paea posibles adversidades en la calle. Me siento como Aron
Ralston, el chavalo de mi peli preferida 127 horas antes de irse de aventura a Blue John canyon,
pura adrenalina, a mi manera. Generalmente cuando hago la toma de fotografías y edición de estas, Ileana y las niñas duermen, ella sabe que hago casi a
escondidas. Esto no paga las cuentas del mes, al contrario, pero me hace sentir
fenomenal.
La primer fotografía la hice en el puente peatonal que queda
carretera a Masaya, antes de la Rotonda Jean Paul Genie. Estos puentes
peatonales de Managua son reconocidos por ser peligrosos, no me consta, pero
sólo el rumor hace mella en la opinión, 7:30 pm aún tráfico de hora pico,
empezó una llovizna leve, pero no quería abortar el ejercicio, confesaré que me
aterran las alturas así que me pasaré el detalle de las piernas temblorosas al
subir la oscilante estructura que más parece un gallinero aéreo con rótulos. El
puente se mueve y me ha arruinado la primera toma de 30 segundos, estoy
configurando a 20 cuando empieza a subir una pareja..jodido! me altera y
empiezo a sudar, su vestimenta no me dice nada de sus intenciones, cara o cruz,
a ver que pasa, mientras me hago el disimulado espero que pasen, listo! Fue
eterno este cruce, no quiero toparme con gente y ya me quiero ir. Otro intento
fallido, el puente se mueve demasiado. Así que este fué mi ultimo intento.
Al otro día me fui a un lugar que me interesaba, este es a
una cuadra al este de la Petronic del semáforo Jonathan Gonzales, uno de los
mas peligrosos de la ciudad, aquí es bastante oscuro y solo monte hay en primer
plano pero hay una perspectiva singular del centro de Managua con algunos edificios
recientes. Salí a las 9:00 pm, antes de ir al sitio hice parada en la
gasolinera y no ví gente caminando por esos lados, así que me rifé manejé
rápido me parqueo en la acera, saco el trípode rapidito enfoco, y click, a
esperar 30 segundos, en lo que estoy esperando que se déel proceso, de la nada
veo que se acercan 4 muchachos a escasos sesenta metros de donde estoy, quería
apagar la cámara y no hacerlo cuando en eso se termina de hacer la toma, metí
la cámara con todo y trípode y salí a todo mecate al lado de Metrocentro. Me
quedé pensando si estos muchachos que iban a pasar me quedaron viendo como loco
o se quedaron afuscados por no haber podido hacer “el día” conmigo, quien sabe,
para mí esto de andar de noche en la calle es paranoico. Pero por algún motivo
lo disfruto.
Unos días después, tipo 10:00 pm fuí a encontrarme con una
fachada inusual del Centro financiero BAC, la cual me parece espléndidamente
proporcionada. Aquí no había que temer, al contrario, los guardas del lugar
estaban como atentos a mi inusitada actividad. El cielo estaba relampagueante,
así que mi objetivo ya no era una foto de larga exposición sino capturar rayos
tras el edificio, después de mas de una hora atrapé este.
Al regresar del trabajo a la casa en Linda vista me tentó
asomarme al malecón, para mi sorpresa, la concha acústica estaba deliciosamente
iluminada para foto. A pesar de que hay guerdas en el sitio, no deja de crearte
una sensación de inseguridad toda la penumbra al oeste de ahí. Y en un espacio
tan amplio me preguntaba porque se me acercaban dos chavalos, que rollo tan
molesto no poder aislarte para estos menesteres, pero hice ver la incomodidad
y pasaron a escasos 5 metros. Me molesta
juzgar a la gente por la apariencia, a veces uno se hace ideas erróneas y al
parecer los chavalos eran tan turistas como uno. Bueno, a aprovechar el momento,
tomé como 120 angulos diversos, elegí los dos que mas me gustaron. Quise pasar
por catedral, y el otrora Palacio pero era ya muy tarde y tenía dos llamadas
perdidas de Ileana.
Mi úlima intervención fue hace dos semanas, a pesar de lo
iluminado que está el sitio, el parque está en penumbra y no es agradable pasar
por dentro de éste, estaba por brisar, y me tenía que dar prisa, quería
experimentar panografías en este ambiente, había llevado a mis hijas de Francella
de 8 y Brissa de 3, estaba en el medio de la plazoleta, inquieto por estar
pendiente de las ninas y de las fotos, en eso se me acercó una familia de
turistas locales y me empiezan a preguntar porqué estoy haciendo esto, no sé si
en ánimo curioso o qué pero tenia una nueva distracción y la lluvia ya se nos
venía, la familia se fué, las ninas se me perdieron de vista para percatarme
que en cierto momento estaba solo. No sentía como una buena idea haberlas
traído, y es que se habían ido al parque oscuro. Suficiente! Tengo las
muestras, quisiera más, pero será después.. después. Aún tengo trabajo con una panografía de la catedral pero con esta del Palacio estoy contento.
En medio de todo este alboroto sin sentido en esta ciudad sin sentido, la colección va tomando forma, la estoy llamando, al menos en la plataforma fb Managua Impersonal. Es que
esta ciudad puede gustarme o no gustarme, pero lo que es definitivo es que no
me pertenece, aunque vivo en ella y de ella, no la siento mía, desde el 92 soy
una suerte de turista extraviado aquí. Tengo deseos de tomar una foto desde el hospital
militar hacia el norte, pero para esto, tendré que investigar a qué horas no
hay trabajador@s sexuales que me interrumpan. Esto último que he escrito suena a
todo, menos lo que quería decir. Lo que sí dejo patente es mi intención de
seguir retratando esta Managua, la impersonal.
21/5/12
22/1/12
9/1/12
Matrioska
Lloraba sin consuelo, mientras giraba el tagadá
del playland, recién menstruaba, sonaban los bukis,
y “Across the universe” tarareaba
del playland, recién menstruaba, sonaban los bukis,
y “Across the universe” tarareaba
5/1/12
11/9/11
El tiempo no pasa por Julio
Mientras CNN cultiva millardos por segundo repitiendo escenas del décimo aniversario del 911, al llamado Julio Cumbo le importan un comino las realidades a su alrededor:
Le importa un pepino estar en las viperinas lenguas del vulgo Esteliano que cree ser mejor que él.
Le vale si llueve o si el cielo está gris.
Si huele a mono.
Si el Banpro embargó a la señora buena gente que le daba tortillas.
Si se murió fulano talvez hay chance de tener café.
Sabe que se las va a arreglar para comer mañana.
Los idiotas que le tiran piedras envidiosos de su yoquepierdismo eterno pasaran y vendrán otros.
El disfruta que la gente se le aparte cuando camina, se siente respetado.
A Julio le importa un bledo el espacio y el tiempo
ya que es dueño de estos y no al contrario
por eso y otras razones de menos peso le tildaron loco
a Julio le importa poco.
8/9/11
De mi abuela, de mi madre, de la pesca.
Mi madre cambió medio siglo de atardeceres de pesca con mi abuela por razones que solo ella sabe.
No sé!
Talvez por otros ríos pedregosos, fríos y menos abundantes.
Canjeó cielos azules por neblina, por un un cielo no tan amplio, no tan suyo, no tan nuestro.
Cambió tierra seca y desquebrajada y ajonjolí por pastos.
Talvez todo fué por amor al viejo Ticho, en el Estelí de antaño.
Se que me dirá lo que quiero escuchar y es lo que no quiero.
Mujeres y sus misterios.
Empero,
Sé que en Villanueva le esperan
una rama, tuco e' nylon y anzuelo
encebado con mucha dignidad creo.
Empezar de cero, tal vez no es mas que solamente un reflejo.
7/9/11
30/8/11
26/8/11
24/8/11
Pollito y el baile de la muerte
A los cinco, estando en la finquita de mi abuela, en la comarca"Las Pilas" al norte de Chinandega, nos mecíamos con mi hermana menor, Blanca Amelia, en la hamaca de mis abuelos cuando, en un descuido he pisado un pollito y de alguna manera supe que el desenlace iba a ser fatal.
El pollito empezó a dar vueltas, cuando de prnto exclama mi hermana:
-Julio, mira! mira! El pollito está bailando!
En medio del nervio y culpabilidad aproveché para inventarle que ese era un ritual de pollitos, y que después de un tiempo iba a caer desmayado. Que creen que pasó, el pollito cayó al suelo para dormirse una larga temporada. Y mi hermana sorprendida de la premonición de su hermano.
Sin duda el recuerdo de este evento está presente cada vez que veo un pollito, talvez lo envié a un lugar mejor, será que ese sea el consuelo de los asesinos?
Mejor aquí hago pausa. Saludos.
Fotografía por Julio C. Moreno
El pollito empezó a dar vueltas, cuando de prnto exclama mi hermana:
-Julio, mira! mira! El pollito está bailando!
En medio del nervio y culpabilidad aproveché para inventarle que ese era un ritual de pollitos, y que después de un tiempo iba a caer desmayado. Que creen que pasó, el pollito cayó al suelo para dormirse una larga temporada. Y mi hermana sorprendida de la premonición de su hermano.
Sin duda el recuerdo de este evento está presente cada vez que veo un pollito, talvez lo envié a un lugar mejor, será que ese sea el consuelo de los asesinos?
Mejor aquí hago pausa. Saludos.
Fotografía por Julio C. Moreno
23/8/11
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