Bipolaridad


Asfixiarse con la propia saliva, contraer pupilas, girar la vista como buscando pistas en el ambiente, rascar una nueva comisura en la sien, un suspiro y mil remilgos acompañarían una expedición al rescoldo, por sus precedentes, ya rutinario.





24/8/11

Pollito y el baile de la muerte

A los cinco, estando en la finquita de mi abuela, en la comarca"Las Pilas" al norte de Chinandega, nos mecíamos con mi hermana menor, Blanca Amelia, en la hamaca de mis abuelos cuando, en un descuido he pisado un pollito y de alguna manera supe que el desenlace iba a ser fatal.
El pollito empezó a dar vueltas, cuando de prnto exclama mi hermana:
-Julio, mira! mira! El pollito está bailando!
En medio del nervio y culpabilidad aproveché para inventarle que ese era un ritual de pollitos, y que después de un tiempo iba a caer desmayado. Que creen que pasó, el pollito cayó al suelo para dormirse una larga temporada. Y mi hermana sorprendida de la premonición de su hermano.
Sin duda el recuerdo de este evento está presente cada vez que veo un pollito, talvez lo envié a un lugar mejor, será que ese sea el consuelo de los asesinos?
Mejor aquí hago pausa. Saludos.

Fotografía por Julio C. Moreno

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