Bipolaridad


Asfixiarse con la propia saliva, contraer pupilas, girar la vista como buscando pistas en el ambiente, rascar una nueva comisura en la sien, un suspiro y mil remilgos acompañarían una expedición al rescoldo, por sus precedentes, ya rutinario.





28/8/11

Dele viaje, Don Ticho!

Managua, 28 de Agosto de 2011.


Don Ticho, en mi Estelí personal, era el sobrenombre con el que se conocía a mi padre, así era para los amigos, allegados, conocidos y visitantes de la otrora Librería Americana,o del barrio Juno Rodríguez, para los familiares de Jinotega y resto del mundo de los Morenos descendientes del Jinotegano Don Ruperto Moreno (1876-1924), ese era, y con mucho cariño, el "Tío" Ticho. A mí me resultaba, como sería lo lógico, decirle papá, pero te digo, un "papá" embebido de un intrínseco, profundo y callado amor, que vale decir que no tenía mucho valor de demostrarle muchas veces mientras vivía, por "pendejadas de hombres" esa es otra historia.
Don Ticho viajó su poquito, ya despues de salir del vientre de Amelia Gadea en 1921, en la Jinotega donde desarrolló artes por la zapatería, a los cincuentipicos se habia hecho una vida como distribuidor de Libros en Chinandega, León, gran parte del norte y con su sede en Managua, contrajo segundas nupcias con mi veinteañera madre en 1973 en Chinandega después de enviudar de su primer esposa,luego de cuatro años y cuatro hijos, viajamos a Estelí, hizo nuestra casa, que era la misma Librería Americana y le iba muy bien con ventas de libros por pagos en todo el norte.. hasta que en el 79 vino la guerra, y la ruina del negocio, pero siguó luchando y los ochentas fueron llevaderos, los noventas fueron muy difíciles para el dada la difícil situación financiera que derivó en que mi madre iniciara un negocio de hacer excursiones comerciales al extranjero y que provocaba que él casi septuagenario Ticho pasara temporadas solo en la Librería. En el 92 me fuí a Managua a construir mi historia.
Para ese tiempo Don Ticho solía viajar a ver a sus hijos en Venezuela, un cirujano plástico, y una enfermera en retiro, en su ultimo viaje en 1995 vinieron a traerlo, por algún motivo, en esa ocasión, Don Ticho no estaba muy convencido de viajar, mas no quería decírselo a ellos:

Don Ticho se las sabia de todas todas,el sabrá sus razones, una noche antes del viaje nos quedamos en Managua, resulta que en la mañana nos llama para decirnos que por error dejó caer su pasaporte a una bacinilla que le habíamos dejado bajo la cama. Cuando eso sucede, estoy muy claro de la jugada de mi viejo, que me quedaba viendo como apelando a mi complicidad.
El viaje tuvo que postergarse, de alguna manera siempre supe que lo hizo a propósito, el sospechaba que no lo iban a dejar volver a Nicaragua. Igualmente tuvo que ir a regañadientes y regresó poco después.
Los viajes de mi madre fueron menos lucrativos con el tiempo, y dejaban a Ticho en una soledad que lo fué envejeciendo de a poco, en sus últimos días, sufría mucha congoja por nuestra situación financiera, lloraba fácilmente y recordaba mucho a su mama Amelia.
El 27 de Julio de 2000 el pidió a mi hermana y a la que ayudaba a los quehaceres que salieran de la casa, mi madre estaba ausente. Insistió en estar solo un rato y ellas no tuvierón opción.

Al volver luego de un par de horas lo hallaron tirado, encerrado en su habitación y con la mirada perdida hacia los patrones de ajedrez del cielo falso de plywood barnizado, Ticho logró espacio para negociar en soledad con la muerte.. él había sufrido un derrame cerebral, dos días inconsciente en hospital fueron inútiles, para evitar que Don Ticho hiciera el viaje eterno.
Hace un tiempo encontré sus pasaportes y sus lentes de aumento y decidí auto-heredármelos, como cuando me apropié de su aroma a sudor en el cuarto de hospital de estelí y donde al ver su sufrimiento le imploré que muriera.

Irónias del destino, que dos semanas antes había tenido mi primera, única y última discusión con él ya que necesitaba dinero que yo no pude conseguirle, realmente no tenía plata suficiente, trabajaba en una oficina de Diseño donde mis jornadas de novato arquitecto autómata eran de hasta 20 horas al dia, pagaban muy poco y recién casado no le miraba el viaje. Al parecer Don Ticho ya había discutido con mis hermanas por similares razones, lo cual le había causado gran frustración.

Aunque entendía que mi padre estaba en una urgencia a mí me pareció injusto su regaño, por lo que decidí cortarle el habla....

.....y sin quererlo, para siempre.

Hoy me he sentado a escanear el pasaporte y hacer este registro, cualquier descripción de pasaporte dista de las cualidades mas a la vista de los que amamos, pero es un registro identificable, que en el tiempo adquiere un especial valor, al menos para mí.
Hoy en día, despues de 20 años en Managua, no he podido volver a lo que fué mi Estelí, a decir verdad estoy muy claro que mi Estelí personal ya no existe, mi madre sigue viajando al extranjero, tambien ya estoy plenamente convencido que ya no es negocio sino un escape, la casa es lugar de tránsito de mis hermanas y sobrinos.

Y yo mismo soy un huésped en lo que era mi casa de Estelí. Cuando la visito, de noche aún busco escuchar su silla mecedora, lo he maldecido y me he disculpado mil veces. He gritado al silbante viento Decembrino Esteliano preguntando: Papá! Donde estás? Decíme que estas ahí!!!! Te conseguí esos malditos cincuenta dólares que te hacían falta, pero habláme!!! Ya llevo once años queriendo sacarle mentiras piadosas al silencio...

..Nada!

Hace un tiempo que estoy cuestionando mis creencias sobre la vida y la muerte, pero viendo lo visto los últimos días de mi padre, yo creo que mi viejo vivió bien a su manera y emigró nuevamente, esta vez a un mejor sitio, aunque imagino a veces como estará su cuerpo descompuesto o su osamenta en el cementerio de Estelí, tambien divago sobre lo que estará haciendo en ese lugar eterno en que el está (si es que está). Talvez hay cigarros, sus contemporáneos amigos del billar, gente del club de obreros, el vecino Chalío Camas tiene un extra seco y buena charla en la mesa, talvez juega ajedrez con Don David Pereyra y Rafael Benavidez, debe haber música de Gardel, la Lamarque y José Alfredo Jimenez. Talvez pudo ver a su madre, a mi tío Santos, mi gemelo Marcos o a Doña Carmita, su primera esposa, o talvez, como en la película, se haya convertido en una suerte de ángel o un ser etéreo joven, vestido de luz blanca.. que sé yo! Solo estoy divagando para distraer mi nostalgia y lavar la indeleble "mea culpa" al elaborar este texto.
Lo que sí es objetivo es que cada día entiendo y extraño más a mi viejo, el finado "Don Ticho" quien previo a su último viaje, hizo su jugada maestra, y esta vez no tuvo que apelar a la suerte de tirar su pasaporte a una bacinilla para hacer su voluntad.

Carpe Diem


2 comentarios:

  1. Julio, leí algunos de tus posts y me ha encantado tu blog, yo también llevo "nicatrices" en el alma... Me costó leer ene l fondo negro pero talvez eso es producto de mi ceguera congénita... te invito a que leas el mío... http://cabangayotrasnostalgias.blogspot.com/
    Elisa

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  2. Gracias Elisa, te estoy empapándome de tu resistencia al desprendimiento y a tu acumulación compulsiva. Mucho agradezco tus textos.

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