Asfixiarse con la propia saliva, contraer pupilas, girar la vista como buscando pistas en el ambiente, rascar una nueva comisura en la sien, un suspiro y mil remilgos acompañarían una expedición al rescoldo, por sus precedentes, ya rutinario.
20/8/11
Escritos Febrero 1997
Agradeciendo la cortesía del Arq. Romer Altamirano Guerrero, quien ha facilitado estas copias de trabajos.
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