Bipolaridad


Asfixiarse con la propia saliva, contraer pupilas, girar la vista como buscando pistas en el ambiente, rascar una nueva comisura en la sien, un suspiro y mil remilgos acompañarían una expedición al rescoldo, por sus precedentes, ya rutinario.





1/5/18

Conocencia de otra belleza.

"Like, when I step outside myself kinda, and when I, when I look in at myself, you know? And I see me and I don't like what I see, I really don't." The breakfast Club Movie. 1985


La frustración con la apariencia es lastre de cotidianidad, tan grave como inútil. Damos por sentado que con la adultez dejamos de evaluar la superficie de la dermis. Entrecerrás lo ojos y te preguntas qué jodidos pasó ese tiempo. Luego recordás unos lapsos de tu vida el el que eras incapaz de reconocerte en el espejo o una enfermiza disociación adquirida en las fotografías de las que no pudiste escapar. Un guiño que parte de la comisura izquierda del labio y un pensamiento que tirita… ¿Realmente esto es lo que me tocó? Para uno que acaba de ver un filme de Ryan Gosling, rotundamente descontento con su apariencia, las imágenes pueden ser dolorosas, de ahí los descartes de cada nueva imagen de un yo devaluado, como quien se corre del mal augurio. Vamos, las preocupaciones no son triviales porque la apariencia personal es una gran moneda de estado. Tanto como sociales, somos proclives a ser criaturas altamente visuales. En segundos, sacamos enormes evaluaciones de personajes de telenovela a partir de detalles minuciosos un vistazo de medio segundo basta para crear una historia. Te es ineludible pensar que otras personas ejercitan este músculo con uno también. Una suerte de desastre dado que la mayoría de nosotros, en nuestra creencia de vernos infortunados némesis de Adonis, tendemos a afirmar nuestra identidad con una ilusa convicción de que tenemos mucho más que ofrecer en el interior que en el exterior.
Después de estrellarse con un farallón de lobreguez, empezamos a creer que talvez para salir del embrollo requerimos desarrollar nuevas retóricas salvavidas, ser por primera vez indulgentes con nosotros mismos.Tenemos que aceptar con gracia estoica que la apariencia personal es simplemente una de las partes menos democráticas de la vida: preferir la buena apariencia a la media es preferir un día soleado a uno nublado. La causa es universal, natural e impersonal, simplemente ese no sos vos.
Que la decepción alimente tu amor por la belleza, su apreciación tiende a ser estimulada por su ausencia. Comprender las estadística, en secundaria del pueblo éramos la quinta persona más agraciada, ahora millones competimos contra un nuevo galán de Hollywood que nos recuerda película a película nuestro infortunio, pero es muy raro en este sector encontrarse al rubio de la peli o un rostro italiano de porcelana. Lo otro es recordar que para alguien somos siempre guapos a toda prueba, ese alguien son nuestros padres, somos la concreción del amor de nuestros padres en un acto sexual que es nuestra génesis, es un asidero necesario. Permutemos lo de ser el feo buena gente por un sabio de la contemporaneidad, en lugar de pensar que la apariencia no importa, que para el status quo es lo mismo que detener con nuestra humnidad un automotor de 30 toneladas sin frenos, se puede mejorar notando con microscopio las bellezas de apariencia menos obvias pero aún reales, porque el quid con la cultura hoy es que nos centramos en una gama demasiado limitada de características y cualidades.
Ser guerrero del amor es tan posible como urgente, elogiemos la voz grave de alguien, su pecas, los pliegues de la piel en la sien, la gracia de las canas nacientes o un tinte de cabello fallido, notemos la dulzura melancólica tra el ámbar de sus ojos, hagamos una colección mental  de ademanes que nos derriten el alma, conozcamos las raíces de su familia. Digamos que su cara, con sus asimetrías nos inspiran confianza, miremos al bebé que fue esa persona, miremos con ojos compasivos el espejo y la foto de secundaria. Porque fuimos los mejores y lo seguimos siendo. Entonces, hay ejercitar este nuevo músculo. Hay una gama de bondad, atractivo, histeria e historia que podemos leer con fuente cursiva en las caras de las personas, cuidado, sin sobreadjetivar.


Grito, tiza sobre papel acuarela. Julio C. Moreno. 2014

No hay comentarios:

Publicar un comentario