Asfixiarse con la propia saliva, contraer pupilas, girar la vista como buscando pistas en el ambiente, rascar una nueva comisura en la sien, un suspiro y mil remilgos acompañarían una expedición al rescoldo, por sus precedentes, ya rutinario.
24/4/19
Ya no busco explicación
Mientras tanto, veo tu comportamiento neurótico desde el punto de vista del observador. Sin apropiar-me, sin cuestionar más qué hice o no. Defendiendo a ultranza el que no me afecte. Así es que he aprendido a vivir.
Si no, no hay forma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario