Bipolaridad


Asfixiarse con la propia saliva, contraer pupilas, girar la vista como buscando pistas en el ambiente, rascar una nueva comisura en la sien, un suspiro y mil remilgos acompañarían una expedición al rescoldo, por sus precedentes, ya rutinario.





26/8/12

Desatinos



Tomándole de la mano le dije:

-Francelita, hijita, necesito que hablemos sobre ese poema que de pronto hicistes a tu madre.

-Ya sé lo que querés decirme papá.

-¿Lo sabes, mi amor?

-Sí, que la úlima estrofa no tiene rimas.

A veces el corazón no podría más comprimirse.





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