Y de nuevo, en umbral del somnus, a través de su cuerpecito pastor, con olor sanguinolento, adornado por caucho, hematoma y costilla rota al aire. Podía verme sofocándole con ciega afección, pero era más que terco que mi platero. En el umbral del somnus, ya no sentía su dolor, solo urdía máculas de lo inminente.
#Hipermidriasis.
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