Bipolaridad


Asfixiarse con la propia saliva, contraer pupilas, girar la vista como buscando pistas en el ambiente, rascar una nueva comisura en la sien, un suspiro y mil remilgos acompañarían una expedición al rescoldo, por sus precedentes, ya rutinario.





19/8/13

Para reaparecer en un alcaraván

A los seis, con temor de ser castigado por mi padre, me escondí en el viejo oldsmobile rojo, el que ya llevaba años en el patio. Recuerdo el penetrante olor a orín de gato. Seguro a resguardo de la imaginación, de alguna forma emprendía un viaje al desaparecer.  Por el vidro trasero, aún podía ver el altiplano al este de la ciudad, pero no podía volar hasta ahí.
Cuatro horas, a medida que avanzaba el tiempo sabía que el costo iba a ser mayor.  A lo lejos, en la cocina, divisaba una casi inaudible trapatiesta relacionada con culpas y bomberos.
¿Porqué estuve tanto tiempo ahí?  Me retuvo, in extremis, la idea de desaparecer. Con el tiempo entendí que logré hacerlo: No está el patio, el oldsmobile, mi padre, el yo de entonces. El altiplano al este del pueblo sigue ahí, soberbio, retándo a volar hacia él.
¿Cómo desaparecer completamente? Talvez poniéndose las manos, como máscara de invisibilidad... sobre los ojos.

¿Sí escuchas el respiro?

2 comentarios:

  1. Desde mi escondite, ese lugar donde sueño a veces que he desaparecido completamente, me asomo a tu mundo y aunque no te veo, te escucho respirar. Muy bueno Julio.

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  2. Amiga Martha Isabel. Gran verdad es que nos entendemos. Muchas gracias por escucharlo, realmente lo aprecio.

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