Cuatro horas, a medida que avanzaba el tiempo sabía que el costo iba a ser mayor. A lo lejos, en la cocina, divisaba una casi inaudible trapatiesta relacionada con culpas y bomberos.
¿Porqué estuve tanto tiempo ahí? Me retuvo, in extremis, la idea de desaparecer. Con el tiempo entendí que logré hacerlo: No está el patio, el oldsmobile, mi padre, el yo de entonces. El altiplano al este del pueblo sigue ahí, soberbio, retándo a volar hacia él.
¿Cómo desaparecer completamente? Talvez poniéndose las manos, como máscara de invisibilidad... sobre los ojos.
¿Sí escuchas el respiro?
Desde mi escondite, ese lugar donde sueño a veces que he desaparecido completamente, me asomo a tu mundo y aunque no te veo, te escucho respirar. Muy bueno Julio.
ResponderEliminarAmiga Martha Isabel. Gran verdad es que nos entendemos. Muchas gracias por escucharlo, realmente lo aprecio.
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