Bipolaridad


Asfixiarse con la propia saliva, contraer pupilas, girar la vista como buscando pistas en el ambiente, rascar una nueva comisura en la sien, un suspiro y mil remilgos acompañarían una expedición al rescoldo, por sus precedentes, ya rutinario.





20/6/16

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Caminando un par de años ya, cabanga a tuto, allá por el Barceló confieso que, como el joven que dejó una mancha de amor sobre la Afrodita de Cnido, sentí un singular placer erótico al contemplar toda Managua bañarse de ocaso. Eran las cinco. Empecé luego a ejercitar ciertas abstinencias, desescribir todo. En Abril escuché esta cigarra que fragmentaba enlucidos y revivió ladridos de Kalashnikovs. Talvez, mi superpoder en desarrollo sería hacer un guiño cómplice al aire después del hiato.


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