Bipolaridad


Asfixiarse con la propia saliva, contraer pupilas, girar la vista como buscando pistas en el ambiente, rascar una nueva comisura en la sien, un suspiro y mil remilgos acompañarían una expedición al rescoldo, por sus precedentes, ya rutinario.





20/6/16

Cinco y le marco

Voici des fruits, des fleurs, des feuilles et des branches
Et puis voici mon coeur qui ne bat que pour vous.
Ne le déchirez pas avec vos deux mains blanches
Et qu’à vos yeux si beaux l’humble présent soit doux.

¿Qué es la obviedad, queridos poetas? A propósito de este su cielo azul tan intencionalmente registrado, que indefectible nos conduce a re-evocar las dos manos blancas de la musa de Verlaine en el “Green” (porque son blancas, pero no son una, ni tres). Talvez la poesía no se resiste al placer de lo que damos por sentado. En su raíz etimológica el adjetivo latino obvius significa que está enfrente, que sale al encuentro, a la mano o asequible. La poesía pone a tu encuentro lo que tenés a la vista que está tan claro que se hizo transparente, el otro valor agregado es que este recurso otorga un valor estético inigualable a un concepto tan elemental. Lo obvio, como construcción del lenguaje poético, no es la oposición a la metáfora, mis poetas, es el verbo dispuesto en supina flagrancia ante la tentación del olvido. ¿Es posible escuchar “el cielo azul” sin que haya un asomo de intención poética en alguna de las capas que conforma la certidumbre cognitiva? Cinco y le marco.



No hay comentarios:

Publicar un comentario