Dice Houellebecq que el mundo es un sufrimiento desplegado. En cierto nivel, la estructura del silencio/enojo , revela una remembranza con la primera infancia. Por nueve meses el útero de mi madre nos protegió, a Marcos y a mi, de este. No teníamos que decir qué necesitabamos, lo teníamos todo y no teníamos que decir una sola palabra. qué está mal, qué quiero, si me molesto, si me averguenzo y cómo me gustaría que fuese el mundo. ¿Pero no es posible volver ni al útero n al yo de hace diez años, verdad?
Mi lucha por aprender a hablar, impulsado en parte por el hecho de que los demás no me entendieron lo suficientemente bien hasta los seiscuando con esfuerzo pude con la RR y tartamudeé mucho, aún lo hago cuando estoy nervioso. Y ya he hecho votos de mutismo antes. Talvez la mayor parte de la historia del mundo, hablar fue sobre lo más peligroso que un humano común podría hacer. Fui un niño bueno, básicamente por mis silencios en una escuela religiosa. Si estába triste, lo escondía con sigilo, por eso de ser hombre. Si por error derramamos un poco de tinta, intentaría de cualquier manera ocultar la evidencia. No entiendo aún que es ser adulto pero uno está irremediablemente obligado a ser un buen cortesano... a hablar para vivir y ese hecho nos hace abandonar ciertos resquicios de seguridad. Solo muy recientemente, en el último segundo desde una perspectiva evolutiva personal, he despertado a los posibles beneficios y alguna vez la necesidad de hablar.
Pero yerro, Dios sabe cuanto yerro, de palabra, de obra y recién me percato que evoluciono a encriptaciones binarias que pueden infligir daños a la construcción de una relación. Por tanto, necesito callar mientras escribo esto.
Una vez escuché la historia de este hombre que dejó de hablar por dos años luego de la muerte de su hija. Mi mamá recién murió, pero debo callar mis tentativas de silencio para poder vivir, como el resto del mundo, porque no tengo valor para construir una silla, ni para guardar silencio ni para hablar hablar lo que debo.
Sé de buena fuente que en el amor, si las parejas que se sienten ofendidas y tristes por algo (por pequeño y mezquino que parezca) expresan su opinión, para poder sentir afecto y deseo una vez más está bien. Igual somos herederos de cierta falta de libertad. Sonreímos demasiado rápido, nos emocionamos en un conversatorio que despues de varias lineas es un monólogo, luego hacemos inanes esfuerzos en calmarnos demasiado; somos un poco lentos para expresar un dolor. No somos, a este respecto, agradables; estamos asustados y avergonzados. Nuestra amabilidad no nace por elección, sino por la incapacidad de atreverse a causar malestar. Aprender a hablar nuevamente requiere reconocer de que, en cierto nivel, tengo miedo, temeroso de que, si hablo,la construcción de este yo mismo y mis tejidos relacionales se ven en riesgo.
A veces el corazón implosiona cual granada en puño. De esto no soy víctima, soy el único responsable ya establecida la imposibilidad de volver al útero de mi madre ahora que el cordón umbilical se ha roto. Y que en este mundo mis silencios, en un mundo paralelo es un grito, En ambos mundos mientras yo esté conmigo mismo soy soberano de ellos.
Mi madre me dejó este mensaje en Whatsapp donde me dijo que merecía ser feliz, que nunca lo había sido, hacía un par de años me pidió que nos fuéramos lejos, como dos fugitivos que escapan de la estulticia del mundo. Recién me enviaron la foto de esta Rosa que ella sembró y acaba de reventar.
¿Vale la pena que una flor se abra al mundo cuando verla te hiere el pecho?
¿Podés escuchar mis latidos?
(Expiración)
Edición de la mañana
---------------------------
La facilidad de palabra es un signo de la incomprensión que hemos sentido en el peligro de ser, y es por eso que es un activo que uno puede no querer invocar con amor. La cura es, como a menudo, una dosis de pesimismo. El tiempo siempre ayuda porque trae evidencia de cuántas personas hay que si nos entienden aunque en algún momento sean proclives a equivocarse en sus interpretaciones de una gran cantidad de nuestras necesidades centrales. Si a quien amo no me comprende, no es una señal inmediata de que no tienen corazón (¿o si?). Simplemente puede ser que, por un prejuicio romántico, me haya comprometido demasiado para no enseñarle quién soy. Porque por más que borre, ya no puedo negar quien soy. En un mundo ideal, reconoceríamos más fácilmente (cuando podamos manejar un estado de ánimo compasivo) el aspecto cómico de que nos corten el habla, incluso cuando estemos en el blanco especial de la furia y furia del que nos ignora. Comprendemos el sufrimiento real bajo el horrible exterior, vemos que nuestro némesis-amor no es lastimado, y se sorprende, una vez más, por cuán extrañamente se arregla la naturaleza humana. Pero como entendemos, ya no estamos asustados ni enojados. El absurdo furioso, esperanzado e iluso de los problemas de a quien queremos nos hace sonreír suavemente. Nos preparamos para llamar a una puerta y preguntar gentilmente si pueden dejarnos por favor, aunque sea una palabra... escuchar.
.
Hoy es Martes, la mañana es preciosa, un joven me sonrió atento, me tomé un té de jengibre con canela y miel para apaciguar los temblores que me habitan el estómago. Tengo náusea, sudo frío pero estoy inusitadamente fuerte. Miro mi reflejo en el vidrio, y juego al silencio con mi propio reflejo.
¿Si escuchás mi respiro?

No hay comentarios:
Publicar un comentario