Porque para hacer una casa por simple que sea, más vale estar bien entrenado, y no hablamos de ladrillos y cemento. La primera tarea es redescubrir qué es una casa, la siguiente, averiguar quién es uno mismo. Habiendo resuelto esta cuestión, Quetglas sugiere considerar está bien mientras el mar se escuche desde el patio de la casa que en mi habita. Hasta que se hiciera tarde. Tras la puesta de sol.
Una mujer grita al otro lado del teléfono y explosionan dicotomías sobre mi profundo desconocimiento de la otredad.
...jetzt ignoriert sie mich
#emotionaleachterbahn
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