¿Porqué me recordaba tanto a mí?
¿Porqué demonios creí poder tener el valor moral, yo mismo, para salvarlo?
En la estación, como suerte de cámara lenta, veo pasar muchos rostros, siento compasión de la gente, pero por algún motivo, no quiero que me vean, menos tener contacto físico o verbal con nadie. Hoy, siendo día de muertos, descubrí razones para no visitar la lápida de mi padre.
De nuevo, el cielo está total y gloriosamente gris.
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