Bipolaridad


Asfixiarse con la propia saliva, contraer pupilas, girar la vista como buscando pistas en el ambiente, rascar una nueva comisura en la sien, un suspiro y mil remilgos acompañarían una expedición al rescoldo, por sus precedentes, ya rutinario.





9/11/13

Déjà vu

En esa ocasión, ví a este joven, cruzando la calle, entre un mar de gente, en la estación del mayoreo. Tendría 17 o algo, de lejos pude leer en su rostro diáfano, la desesperanza, el epítome de la tristeza, pude ver más: ese joven estaba en pos del inminente encuentro con el desastre. Sentí tal pena ajena por este joven, que quise llamarlo, pero me abstuve.

¿Porqué me recordaba tanto a mí?

¿Porqué demonios creí poder tener el valor moral, yo mismo, para salvarlo?

En la estación, como suerte de cámara lenta, veo pasar muchos rostros, siento compasión de la gente, pero por algún motivo, no quiero que me vean, menos tener contacto físico o verbal con nadie. Hoy, siendo día de muertos, descubrí razones para no visitar la lápida de mi padre.

De nuevo, el cielo está total y gloriosamente gris.

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