Bipolaridad


Asfixiarse con la propia saliva, contraer pupilas, girar la vista como buscando pistas en el ambiente, rascar una nueva comisura en la sien, un suspiro y mil remilgos acompañarían una expedición al rescoldo, por sus precedentes, ya rutinario.





15/9/14

Acotamiento

Gélida noche. En la jardinera, en la punta de plancha del Boulevard, nuevamente profanábamos la entrada a la ciudad, hacíamos el amor con carnal fruición, como si fuese a acabarse el mundo. En los estertores de la cópula, tras su espalda en movimiento, inusitadamente pude ver sus blancos dedos plegarse cual si dibujara entrecomillas al aire, como si en la fatuidad del subconsciente se mofase del decoro de la ciudad pernoctante en ese Domingo. Treinta años, la jardinera sigue ahí, al pasar en bus, sutilmente entrecomillo al aire como para burlarme del tiempo, porque invisibles aún tenemos dieciséis y seguimos haciendo el amor... en ese mismo sitio.

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