Bipolaridad


Asfixiarse con la propia saliva, contraer pupilas, girar la vista como buscando pistas en el ambiente, rascar una nueva comisura en la sien, un suspiro y mil remilgos acompañarían una expedición al rescoldo, por sus precedentes, ya rutinario.





14/1/12

Piel, aroma... memoria.






"Es mejor un aroma de su cabello, una caricia de sus labios o un roce de sus manos a una eternidad sin su amor."
Del filme "City of Angels" 1998


Si algo bueno dejan las películas en uno, además del disfrute o defraudo, es encontrar inflexiones en la historia que tengan matices similares en la vivencia, el filme "El perfume" ilustra la vida de Jean-Baptiste Grenouille, un hombre extremadamente sensible a los olores cuya obsesión por crear una esencia sublime lo lleva a asesinar mujeres vírgenes e inevitablemente a una muerte no menos que épica. Recién vuelvo a verla y me he motivado hacer este registro que tenia en mente hacer de hace algún tiempo.



Mi sentido del olfato dista mucho de ser prodigioso, siendo muy propenso al resfrío, asmático y con una fosa nasal casi siempre tapada, fuí un típico niño mocoso, mi madre siempre estaba detrás de mí para que me limpiara la nariz. A veces no puedo oler nada, tienen que atacarme olores muy fuertes para sentirlos. Desafortunadamente, los olores mas intensos son los pestilentes, animales muertos en el camino, esa podredumbre de huevo estrella en la carretera a tipitapa o el insoportable olor a estiércol y vísceras en el matadero por San Benito, o mas llevaderos como el olor a cemento en interiores de casas en construcción aún sin pintarse. Hay olores que se graban en la memoria escritos a través de fosas nasales, estos son algunos encuentros con historias personales con diversos aromas. 

A mediados de los 80's en mi Estelí personal, un buen domingo a eso de la una de la tarde escuché una ráfagas de disparos, con animo curioso salí a la calle a ver que pasaba, con todo y los gritos de mi madre advirtiéndome de largo, entonces, a un metro de mi cabeza, vi correr a un hombre vestido de verde olivo con un Aka, a una cuadra de mi casa, en un ataque de celos recién había acribillado a su novia embarazada y a casi toda su familia, padre, madre y hermano. Mi madre me retuvo unos diez minutos pero los gritos de los vecinos nos hicieron correr a ver lo que había sucedido. Había una muchedumbre en la puerta de la casa, ubicada a media cuadra de la entonces gasolinera Texaco, era tanta gente amotetada que no podía entrar pero estando a metros de ahí, pude oler algo que quedó grabado en mi memoria para siempre... era un olor sanguinolento.. con un punto profundamente dulce a la vez nauseabundo, mi descripción queda lejos de mi registro nasal del atroz asesinato... pero ahí está y esto me lo recuerdan olores similares como gatos muertos o el agua de un inodoro donde han tirado alguna toalla sanitaria usada, para mi es terrible, pero es así.

Mi perrito pekinés, el "negro", otro "negro" ya que tenemos uno con el mismo nombre en casa, me recibía a mis regresos de la universidad, tenia muchas crisis nerviosas y por algún motivo el parecía reconocer mis momentos, se sentaba a mi lado y me hablaba con sus redondos ojos color café, era mi preferido, le tenía un especial aprecio, un buen día de 1993 a eso de las cuatro de la tarde, un estúpido manejando una camioneta celeste pasó sus llantas sobre la espalda de mi negro. Cuando lo ví tirado en la calle se me hizo un hueco en el estomago, corrí a el y abracé su cuerpecito de medio metro, su tórax bañado en sangre, aún vivía y me hablaba con sus ojos cafés, lo abracé cerrando los ojos y apreté muy fuerte su cuello, como para asegurarme que no sufriera más. no me percataba que estaba yo en medio de la calle con mi amigo muriendo, pidiendole a gritos que no muriera y a la vez asfixiándolo. Vehículos y curiosos esperaban atentos a que desmontara mi patética escena, porque para el resto de la gente, y el que lo mató, el negro era solo otro perro muerto. Pero de lo que si me percaté era que mi ropa estaba embadurnada de su sangre... de su olor. He tenido que lidiar con la muerte de otros perros que he querido, pero el sanguinolento olor del perro que me hablaba con sus redondos ojos café está ahí, en algún rincón del hipotálamo.

Cuando mi padre agonizaba en Estelí en el 2000, victima de un derrame cerebral, antes de morir pasó tres dias con su camisa verde rayada, en su cama  del Hospital de Estelí, yo había discutido con el y sentía una gran culpa por haber decidido no hablarle dos semanas antes, mi nariz estuvo en su pecho muy repetidamente y producto de eso almacené su aroma a sudor en un rincón especial de mi memoria, la memoria de mi viejo se convirtió en su aroma. Amo a mi padre, lo extraño y lo huelo como si aun estuviera en su última cama en el hospital de Estelí.

A inicios de los noventas, siendo adolescente empecé a conocer de las mieles del amor y sus aromas, de ninguna de mis novias recuerdo tanto el olor a adolescencia como el de Ileana, y no hablo del olor a su sexo, sino de un olor mas penetrante y singular, tampoco venia de sus axilas, espalda o cuello... estaba en su frente, una explosión feromónica de aroma que me encantaba oler con profundo delirio. Antes o después del amor, vestida o no, me encantaba (me encanta) acercar mi nariz a ella, oler su frente, cerrando profundamente los ojos, ella nunca entendió mi fetiche con ella, pero tampoco parecía molestarle. Sé que ella ya está acostumbrada a que yo me sorprenda de las cosas pequeñas. Ese hechizo de amor cultivado en el aroma a un aceite inmaculado de su frente me hizo convencerme de hacer posteriores pactos de sangre y restantes tratos en papel, en iglesia, cualquier forma de asegurarme tenerla, a su olor y no otro, el de ella.
Después de veinte años de convivencia y quince de matrimonio la alquimia de su frente ha decaído, pero mi memoria nasal con ella está intacta, fugazmente encuentro ese olor en su frente. Eso me transporta a su imagen de adolescente, así que cuando eso sucede seguro le digo:

"Ile, huelés al pasado mi amor"

Tengo una relación especial con el olor, mas al nivel de la memoria que de mi olfato mismo que es un desastre para los aromas cotidianos, para bien o para mal, mi memoria olfativa de largo plazo, reconoce sólo esencias ligadas a la muerte y el amor.

2 comentarios:

  1. Esta noche me sumergí en su blog!!! :D Me ha gustado en sobremanera!

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  2. Muchas Gracias Waldir, de veras aprecio la visita. ¡Un abrazo!

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