Bipolaridad


Asfixiarse con la propia saliva, contraer pupilas, girar la vista como buscando pistas en el ambiente, rascar una nueva comisura en la sien, un suspiro y mil remilgos acompañarían una expedición al rescoldo, por sus precedentes, ya rutinario.





5/1/12

¡Que se rinda tu madre!



Tan alto rugió Leonel, 
desde sus charneleadas e impolutas entrañas, 
que aún
postgeneraciones
escuchan el eco.

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