Asfixiarse con la propia saliva, contraer pupilas, girar la vista como buscando pistas en el ambiente, rascar una nueva comisura en la sien, un suspiro y mil remilgos acompañarían una expedición al rescoldo, por sus precedentes, ya rutinario.
Para la guerra civil, era prácticamente imposible circular por las calles, el riesgo de ser baleado por un francotirador era inminente. De una imperiosa necesidad de alimento, comunicación o escape, surgió una manera peculiar de comunicarse en la vecindad: Al mejor estilo de Gordon Matta-Clark los pobladores borraron los límites de sus casas demoliendo tabiques y tejiendo una laberíntica red de paso a través de las manzanas. Nosotros teníamos el nuestro, un hueco creado por la sustracción de una loseta superior en una de las habitaciones, la cual comunicaba a un patio baldío donde se encontraba un pozo. En un descuido de mi madre, con quien nos recluíamos en otra habitación, recuerdo haberme asomado con ánimo curioso a ese hueco, de entre la maleza, ví a lo lejos un guardia de la EEBI con su típico casco verde, aparentemente buscando algo. Me quedé frío con temor que me hubiese visto y se tentara a entrar a la casa y volar metralla, no sabía el porqué, si entendía que ser baleado era la norma en tiempo de guerra.
Sobrevivimos, digo, la guerra terminó, ya no había necesidad de pasadizos, más bien el reconstruirse de cada familia. El hueco fue sellado con tablas de pino sin cepillar, sus uniones eran imperfectas, se filtraba algo de luz por aquella hendija, de vez en cuando me asomaba a buscar el guardia, habrían pasado cinco años de esa guerra. La habitación se ocupaba como bodega, toda la familia dormía en camas cercanas, un tiempo dormí con mis hermanas. Pero previo a la pubertad mi padre me envió a esa habitación, era una pesadilla dormir, imaginaba al guardia viéndome desde el patio a través de la hendija, así que dormía con la luz encendida… o no lo hacía. Luego escapé a otro país con el pretexto de evitar un servicio militar en el que no creíamos. Regresé adolescente a la habitación, ya eran diez años del fin de la guerra.
Con la contaminación cultural del país a donde fui, se me ocurrió darle un toque de graffiti al revestido hueco: Pinté con spray rojo y azul, las letras nike y con el famoso logo en letras rojas algo como "U can´t touch this - MC Hammer" por la pieza que estaba de moda en ese momento y mi equipo favorito “L.A Lakers”, campeones de la liga de la NBA en ese año. Así mismo estaban en un lugar especial, el nombre del que era mi mejor amigo de la infancia, y el de mi novia en el tiempo. Estaba convencido que esos símbolos serían perecederos y había que registrarlos en la renovación del muro. Fui a la universidad poco después y mi viaje de vuelta a Estelí se postergó veinte años más, en ese lapso esta habitación se convirtió nuevamente en bodega, nadie en casa ponía atención al hueco.
Reciéntemente, mi hermana, quien reside en la casa, ha habilitado el lugar para uno de sus hijos y han decidido pintarlo.
Como un detonador de la memoria, de inmediato pensé en el acto inconsciente del pintar y su paralelo con el olvido, pintamos e ingenuamente creemos que renovamos el espacio. Sin embargo, para el subconsciente, es maquillaje... un ejercicio cosmético superfluo, la historia, las personas y objetos graficados, pero en especial la génesis de la existencia del hueco, ya ocultas bajo la superficie.
Indefectiblemente, las imágenes de mi intervención sufrieron reidentificaciones en el tiempo: McHammer dejó de hacer discos y gracias a sus derroches quedó en bancarrota, solo me queda la ilusión de ver a los bailarines de break en slow motion en vimeo. Le perdí el hilo al beis, y creo que ya no me interesa el basket de la NBA, sé que los Lakers, Kareem Abdul-Jabbar y Magic Johnson, separadamente subsisten. Nike sigue siendo una marca de ropa deportiva muy popular. La otrora novia fué una historia con un fin decidido por ella, pero un fín absolutamente necesario, para protegernos uno del otro, he aconsejado a mis adolescentes sobrinos que el apasionamento obsesivo por las novias talvez les obnubile otras posibilidades de disfrutar la juventud y que hay una serie de emisiones hormonales que afectan nuestros comportamientos, ellos asienten, pero ven necias mis advertencias, sería antinatural no hacerlo.. creo.
Para el que fué mi mejor amigo, quien ya no es ni la sombra del bonachón modesto que conocí, según sus palabras, bajé al nivel de “conocido”, no lo culpo, a veces la memoria insiste en eternizar al momento, y llevarse en el saco lo mejor que fuímos.
Ya no hay patio del otro lado del hueco, sino un edificio donde se practican artes marciales, quienes hicieron su propio muro.
El guardia, el hueco, junto con los actores del grafitti, pues ahí yacen.. debajo de varias capas de esmalte blanco hueso. Empero, en los desgastados archivos “Rosago” de la memoria, ahí siguen. Me cuestiono a veces la futilidad de hacer estos registros del pasado, talvez para liberar la compulsión de acumular tanto calachero en el hipotálamo. Unís cabos y empezás a dejar de sorprenderte, este valor es una prerrogativa de la que uno es soberano. No estamos exentos de transmutar a un cada vez más irreconocible reflejo, probablemente visto a través de nuevos huecos.
A los seis, con temor de ser castigado por mi padre, me escondí en el viejo oldsmobile rojo, el que ya llevaba años en el patio. Recuerdo el penetrante olor a orín de gato. Seguro a resguardo de la imaginación, de alguna forma emprendía un viaje al desaparecer. Por el vidro trasero, aún podía ver el altiplano al este de la ciudad, pero no podía volar hasta ahí.
Cuatro horas, a medida que avanzaba el tiempo sabía que el costo iba a ser mayor. A lo lejos, en la cocina, divisaba una casi inaudible trapatiesta relacionada con culpas y bomberos.
¿Porqué estuve tanto tiempo ahí? Me retuvo, in extremis, la idea de desaparecer. Con el tiempo entendí que logré hacerlo: No está el patio, el oldsmobile, mi padre, el yo de entonces. El altiplano al este del pueblo sigue ahí, soberbio, retándo a volar hacia él.
¿Cómo desaparecer completamente? Talvez poniéndose las manos, como máscara de invisibilidad... sobre los ojos.
Destos pendientes agradables casos vencida se apeó la vista apenas, que del batel, cosido con la playa, cuantos da la cansada turba pasos, tantos en las arenas el remo perezosamente raya, a la solicitud de una atalaya atento, a quien doctrina ya cetrera llamó catarribera.
Luis de Góngora y Argote11 de julio de 1561 –23 de mayo de 1627
Once upon a time, there lived a long, gray and bushy beard with a young man attached to it. Word on the street is that he's been hiding dead butterflies, and pebbles thrown by beggar kids.
Once upon a time, there lived a long, gray and bushy beard with a young man hidden behind it.
En medio del parque de Bilwi tomaba fotos, tratando de leer y releer luego la ciudad, este hombre se dirigió a mí un tanto airado y empezó a maldecirme, a veces su vocabulario era ininteligible. Dentro de su reclamo preguntaba porqué tomaba fotos en su ciudad sin pedirle permiso. Después de disculparme para evitarme líos no buscados, el hombre aún con los ojos un poco desorbitados empezó a charlar conmigo y con alguien ficticio que estaba junto a mí. En su charla había una dosis alta de acusaciones a los del pacífico y menciones a demonios. Le escuché suficiente para evaluar el yo-abyecto que nos habita y que con profusión negamos, Dejando estas cuestiones como un problema inherente a la naturaleza de la neurosis. Me confesó haber registrado parte de sus secretos en esta hoja que él mismo pidió fotografiar. Me dió las gracias y me pidió cinco pesos.
No más fotos, mas bien, nuevos compromisos de necesario mutismo.
Más en forma, más feliz.
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(mala traducción)
Más productivo.
Cómodo.
No bebiendo demasiado.
Ejercicio regular en el gimnasio
(3 días a la semana).
Se relaciona mejor con sus empleados
y asociados actuales.
A gusto.
Come bien (no más cenas de microondas, fritangas,
grasas saturadas).
Un mejor conductor, más paciente (ya no grita)
Un carro más seguro
(niño sonriente en el asiento trasero).
Duerme bien (sin malos sueños).
Sin crisis de paranoia.
Cuidadoso con todos los animales
(ya no tira arañas por el desagüe).
Mantiene contacto con viejos amigos
(disfrutar de una copa ahora y entonces).
Verifica con frecuencia su crédito en un
banco (moral) (agujero en la pared).
Favores pagan favores.
Cariñoso, nunca enamorado.
Contribuciones permanentes de pago a la caridad.
Los domingos se desvía al supermercado.
(No mata las polillas
o le tira agua hirviendo a las hormigas.)
Lava el coche (también los domingos).
Deja de temer la oscuridad
o a las sombras de mediodía.
Nada tan ridículamente adolescente
ni desesperado.
Nada tan infantil.
Al mejor ritmo.
Más despacio y calculado.
Sin oportunidad de escape.
Ahora es autoempleado.
Preocupado (pero impotente).
Un miembro de la socidedad
facultado e informado
(pragmatismo, no idealismo).
No llora en público.
Menos propicio a enfermarse.
Neumáticos que se agarren en suelo húmedo
(foto del bebé asegurado en el asiento trasero).
Goza de buena memoria.
Aún llora con una buena película.
Aún besa con saliva.
No más ser vacío y frenético.
Como un gato.
Atado a un palo
que es llevado
a un invierno muy frío
(la habilidad de reír de la debilidad).
Calma.
Más en forma, sano y productivo.
.
Un cerdo.
En una jaula.
Con antibióticos.
En la mecedora había instalado un espejo sacado de una motocicleta, pensé erradamente que era para tener un panorama completo de la mustia calle al atardecer.
Escribo hoy a escondidas
dejó de respirar el atardecer.
el atardecer.
El tipo que me contrató como ayudante no tenía idea de mi fobia a la altura, en este edificio de doce pisos teníamos que hacer sheathing o la puesta de un forro de plywood sobre estructuras de madera de techos.
-Andá a la bodega y pedile a Mickey. ¡Pero ya!
Además de materiales de construcción, había un rótulo en este container con muchas fotos ilustrando accidentes de construcción por descuidos, me llamó en atención una mano ensangrentada descolgando en un hilo de carne, el gajo de dedo indice hasta meñique. Mickey, un buen tipo gringo con aire a Hulk Hogan tomó tiempo en entregarme la caja de clavos de cuatro pulgadas.
Mientras caminaba hacia el edificio pensaba en la gente acomodada que viviría en esos apartamentos, quienes no tendrían idea de las vicisitudes de hacer esta obra, habían mejicanos, salvadoreños, peruanos buscando su versión de sueno americano. Y por alguna razón había cierta rivalidad. Los nicas decían que los meicanos eran barateros y viceversa.
Chalío esperaba arriba, yo sabía de su malhumor. Era como una ira automática. Al movilizarnos a la obra talvez estaba haciendo bromas, pero al apagar el motor, era otro rostro. Él siempre detestó este trabajo y creo que me instaba a odiarlo también. En contraposición al gringo Paul, un gypsero chele piel enrojecida que llevaba una grabadora grande que ponía a todo volumen y le daba cierto ambiente agradable al área.
Llegamos, el había subido a cierta área del edificio donde para llegar habia que cruzar a través de una viga de madera. Yo esperaba que el cruzara esa viga a traer la caja. Nada.
-¿Qué estás esperando jodido?.. traé la fucking caja.
Me asomé por la ventana donde se apoyaba esta viga de 6"x8", me invade esa sensación de vértigo liviandad del estómago y cierta contracción en los músculos de las piernas, estaba aterrorizado. Y el hombre inquieto.
-¿Aquehoras?
Me dije a mi mismo: broder, esto es mental, toma la caja, caminas sin ver abajo, la misma caja te va a equilibrar.
-¿Es que tenes miedo hijo de puta?.. ¡No me hagas perder el tiempo maje, traé esa mierda ya!
¿Porqué me dice esa palabra este tipo ah? Bueno me dispongo a cruzar, un paso, un ventarrón y un ligero movimiento de la viga colocada temporalmente me hicieron vacilar y regresarme. Él no se daba cuenta, estaba en ese momento distraído cambiando las hojas de la skilsaw. Pensé aprovechar su distracción para moverme sentado sobre la viga.
Eso hice.
Me senté en la viga y empecé a correr la caja empujándola delante de mí y me aferraba con los glúteos a la viga estaba sudado y temblaba, era espeluznante siquiera pensar en el abismo y las posibilidades de caerme. Casi al llegar el tipo me sorprendió.
-¡Que liiindo el hijueputa cochón!
Aunque molesto, yo le dije, disculpame loco, tengo fobia a las alturas, pero le voy a hacer huevo.
-¡No me jodas!
Ya no me ofendía su ira, yo estaba nervioso. Pero llegué. En tanto entrego la caja de clavos de 4" y sus burlas adicionales me pide regresar a cortar unas piezas de pino. Fuí con mi Skilsaw a cortar en la parte de abajo del edificio.
-Eso es perdida de tiempo, déjate de mierda y venite arriba con tu equipo.
Había que hacerlo, todo iba sin novedad en tanto no estuviera cerca de la orilla del techo, entonces:
-Julio cortá 4 piezas de 2x4 allá en la esquina del edificio. Right now mother fucker!
Ok, esto significaba estar de pie en una escuadra de madera elevada a tres metros del interior y a 30 metros del exterior, ademas de hacer equilibrio debía manipular una sierra, apoyar la pieza de madera en mi pie izquierdo para cortarla. Hacía un viento de película, ya el día anterior un infortunado se habia caído, yo no andaba arneses, nada que me asegurara. Pensé, trágame tierra, en qué momento viene a parar acá, hace seis meses estaba jugando basket en mi secundaria.
-¡Julioooo! ¡Cuando, Cuando!
Estaba helado el clima y el viento resecaba los labios pero yo sudaba a mares tratando de cortar el dos por cuatro, sacarle la lengua al viento y no morir en el intento. Él estaba a escasos cinco metros de mí en una posición similar.
Eran infructuosos intentos, no podía concluir el corte. Un nuevo grito.
-You asshole, when will you cut that fucking shit out? uh? uh?
¡Dejame en paz! Le dije, no quiero caerme. Hace mucho viento.
Tanta hostilidad y vulgaridades es algo de lo que me he corrido en la vida pero tenía que enfrentar esto. El no hablaba mucho inglés pero las vulgaridades se aprenden primero en lengua foránea creo. El tipo estaba crecido en su ofuscamiento. Pero se regodeaba de decir sandeces en inglés. Mientras se acomodaba sus bolsas de cuero decía al viento:
-What the fuck I'm I doing with this pendejo up here.
A mi no me jodas,le dije. Hago lo que puedo. El tipo eufórico. De pronto lo escuché gritando sandeces sobre mí tardanza, estaba encachimbado y con cierta saliva en los labios. El viento, el precipicio y el demonio.
Lo reté mirandole a los ojos y jalé el gatillo de mi Skilsaw a modo de amenaza, eso colmó su gota del vaso. Se escuchó un grito.
¡Maldito estupidooooo, a mi no te me paras chavalito!
Al terminar de decir esto lanzó su martillo hacia mí, ví el mango amarillo a centimetros de romperme la mejilla izquierda.
Todo enmudeció para mí en ese momento, ya no cuestionaba mis miedos, las razones de estar en ese lugar, me invadía el ansia o de destruir a ese señor que flagraba mi identidad y no entendía mis limitaciones.
En esto tomé la sierra, me paré con firmeza y me dispuse a hacer el corte del 4x4, mientras lo hacía, yo le gritaba con voz casi gutural:
I'm so sick of this shit
If I don't kill you
I'll fucking kill myself,
I fucking swear
you mother fuckerrrrrr!!!!
I fucking hate you
I fucking hate you
Maldito pendejo
Eufórico corté una pieza, dos, tres, la ira me dió estabilidad en las piernas pero me temblaban las manos, el estaba impávido, viéndome. No sé si por el intento de golpearme o por mi extremo enfurecimiento. Mientras cortaba una cuarta pieza me acordé de precipicio y pensé en buscarlo, una ráfaga de viento me empujó mientras cortaba la pieza, al tiempo que la hoja a cuatro mi, revoluciones por minuto rozaba mis manos provocando de inmediato un profuso sangrado.
-Julio, ya pasó broder, bajemos para verte esa mano. Vos botás gorra rápido.
No me jodas hijueputa de mierda, no entiendo ese malhumor tuyo, no sé qué hago aquí. Mi mano izquierda sangraba profusamente, esto solo acrecentó mi ira. Pensé en cortarme el cuello también Recordé entonces el trailer, mi casa de Estelí, mis deseos de adolescente, mi madre. Desistí de seguir cortando mas al ver mi sangre sobre el piso de abajo. En medio de el techo de madera, me quedé en cierto momento derrotado, viendo el ocaso de Lancaster, California. Me convencí que este lugar no era para mí, aún no sé cual lugar es.
A los lejos sonaba la canción Eternal Flame de The Bangles.
Los días subsecuentes trabajé sólo, con una venda en las manos. Me dediqué a hacer facing en otra parte del proyecto de un piso yo mismo no me reconocia, me había convertido en la amargura, en la obra mientras todos almorzaban yo seguía trabajando de tanta ira contenida. Así pasaron semanas. Un buen día Mickey, quien estaba al tanto de lo sucedido,subió donde yo estaba, me puso una mano en el hombro y me pidió que almorzara con él. Con gentileza me dijo "Take it easy, Bro"
A lo lejos, nuevamente sonaba la canción Eternal Flame de The Bangles. Es ineludible pensar en esto cada que escucho la pieza.
De esto hace un cuarto de siglo. Aún la altura vacía el estomago.
Instrucciones para hacer volver a alguien que no existe
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Abra de par en par todas las puertas
el aire transfórmelo en pañuelo.
Colóquelo como prenda decorativa
y átelo a sus ojos.
Sólo entonces
Aparecerá el ausente que no se ha ido.
Atrincherado en las comisuras de su cuarto
No le niegue de sus pupilas.
una mirada, como un abrazo.
Él comprenderá el afecto de un vistazo somnoliento
a causa de algún que otro somnífero.
Agradecido, le dirá que duerma como un ángel.
mientras usted aumenta las pastillas
que se llevará a la boca
Ese día, en el hipermercado, todo me parecía gigantesco: La gente, carros, sonrisas, tarjetas. En medio del ataque de lobreguez, la misma música de fondo era una suerte de epifanía.
…antes de llegar a Managua le interrumpí, tenía que aprovechar la casualidad espacio temporal que nos llevó a compartir espacio en el expreso.
“De plano, no es cómodo para mi decírtelo, pero en serio me jodistes la existencia en primaria y parte de la secundaria, he pensado inútilmente porqué me molestabas tanto, aprovechándote de mi introversión, no sé si te importe, treinta años después. De veras yo no podía saludarte en la calle otra vez como si nada hubiera sucedido. Entonces hoy te lo digo: Siempre detesté tu altanería y tu burla innecesaria y destructiva”
¿Cuantas oportunidades puede tener un individuo sujeto de acoso, a excepción de Casey Hanes de enfrentar a tus némesis, y hacer.. digo yo, justicia? O como el la peli “Flatliners” (línea mortal) que el acosador Nelson Wright (Keiefer Sutherland) es penalizado severamente por un vengador Billy Mahoney (Joshua Rudoy)despues de la muerte.
Hacía unos meses que escribí una aproximación sobre los némesis de mi vida donde esbozaba un poco sobre mis desventuras de bullying por parte de Farik Mena en mi Estelí personal. En una intervención de Facebook he mencionado a un excompanero de clases lo que pensaba de este. Y como era de esperarse, siendo ellos amigos, he sido acusado de resentido por no dejar en el olvido lo acontecido en la primaria. Entonces pensé que sería adecuado ventilar el tema con el involucrado...
…pensé nomás.
Pero el destino acomoda las situaciones de maneras insólitas, el Lunes no pude viajar a Managua por una nueva crisis de acido úrico que me ha atiborrado de dolor mi tobillo derecho. Así que levemente mejorado y aún cojeando, hice viaje el martes, en el bus de las 6:45 a.m al tomar el bus de Esteli a Managua, sorpresivamente me ha tocado compartir espacio con el susodicho.
Una secuencia aritmética de números de ticket en el expreso y dos horas y media a mi favor. No niego haber sentido cierta emoción mordaz, me hacía ilusión saldar cuantas cuentas pendientes desde hace treinta años. Ya no iba a ser un típico "a la salida" con golpes patadas y un tumulto de chavalos azuzando el pleito.
Empezamos a charlar como se suele hacer: ¿Que tal, como estas? ¿La familia? Él tomó la batuta de la plática, no puedo decir que tenía tres décadas de no hablar con él, en realidad nunca había platicado con él. Siendo más o menos contemporáneo, no puedo negar que tiene cualidades a la vista, siendo un hombre relativamente simpático, con cierto grado de cultura, impecablemente vestido, y físicamente cultivado, sin duda me llevaba ventaja. Entonces recordé una ocasión en tercer grado que después de otra de sus sesiones de vulgareo en recreo me sentía muy mal conmigo, de pronto hicieron una rifa en la escuela y pensé: “Farik se la va a sacar ese maje tiene suerte en todo, es popular, luce bien, siempre tiene chavalas alrededor, el siempre gana. No como yo, que soy un perdedor no me la sacaría.” El sacó el premio y con esta premonición lograda estaba casi sellando una afirmación de perdida de autoconfianza.
Salí de mi recuerdo de vuelta a la plática, de pronto él mismo aborda ciertas cuestiones de su niñez, y me menciona del sufrimiento que pasó, de que para la guerra su padre fue muerto por la guardia ante sus ojos y esto le causó un trauma que le provocaba eventuales crisis de llanto. Y también me confiesa que siempre estaba a la defensiva, no iba a permitir ser burlado nunca, ni por su posición económica, ya que su familia tenia limitaciones, ni por su apariencia o por ser un hijo , a diferencia de la mayoría de nosotros sin un padre que asistiera a las reuniones del colegio. También me habló sobre las vicisitudes del trabajo en el país, las dificultades que le han tocado, era honesto y no hacia alardes como antes lo hacía, era un hombre maduro, vivir casi cuarenta años siendo gente de clase “media” no es cajeta en mi Nicaragua, también lo vivo.
No niego, además de la sorpresa de sus declaraciones, mi frustración por condenarle más bajo esas circuntancias. Luego me habló sobre sus experiencias en la vida, y la liberación de sus karmas a través de la lectura metafísica, materia de la cual de la que parece ser muy versado.
Entonces surge el tema de los hijos, al parecer el hijo de él tiene más o menos la edad de mi hija Francella, el me cuenta que todos los días insta a su hijo a ser cordial y respetar a las personas mayores y menores, a ser un buen hombre. Ya cerca de llegar a Managua, y aún habiéndome ablandado un poco por su ahora madura imagen empecé a intervenir con mi intento de redención.
“Farik, me alegra mucho saber que has mejorado tu vida y has hecho una familia y como yo luchas para mantenerla pero hace unos meses mi hija ha sufrido acoso en su escuela, y me tocado aconsejarla. Resulta que vos salistes en el tema. Le he dicho a mi hija que yo también tuve un acosador en la escuela, que sos vos, que no se entristezca por ser sujeto de acoso y no se deje amedrentar por la gente, que nuestros principios, nuestro comportamiento, nos definen hasta la adultez, pero que si requiere responder el golpe, no dude en hacerlo. Porque yo dudé por temor a ser tachado de agresor haciéndome daño al callar. Realmente es tonto decírtelo hoy, y mientras te lo digo, siento cierta pena por mí, porque entiendo con claridad que vos no sufristes por ello, fuí yo el que lo hice. Pero he de confesar que necesitaba decirte que fuistes maldito conmigo y sí me afectó, decirlo después de treinta años es un gran alivio para mí.”
Su rostro levemente enrojecido y no poder sostener ya la mirada ha dejado claro que él estaba no menos que sorprendido por mi inusitada declaración, creo que hasta hablé un poco alto. Ya estábamos en la garita de entrada a Managua. Él me dijo, y pareció ser sincero, al decir que me tenía respeto y estima y que se arrepentía de sus actos del pasado, y me dijo que reconocía sus errores del pasado que estaba muy arrepentido de ello y esto eventualmente lo persigue.
Se disculpó tres veces.
Se bajó del bus en la subasta, sospecho que si esto no hubiera sucedido tal vez se hubiera bajado después. No puedo saberlo a ciencia cierta. Nos despedimos como dos amigos de infancia que no se ven hace rato, con cordialidad, pero con cierta distancia.
Sentí que tuve en mis manos una oportunidad única de enfrentar a mi otrora némesis. Y aunque existen otros, otras cuentas mas cosas sin decir, en este caso no la desaproveché. Al contrario que con mi fallecido amigo Jorge Ruiz. No hubieron golpes, ni chavalos azuzando el pleito.
Entiendo que este evento no tiene mas que ver conmigo que con mi antiguo acosador. No sé qué tanto hayan marcado estos asuntos mi personalidad. Reconozco con honestidad que en el fondo soy un tipo tan gris como el background de este blog. Hoy con este escrito, cierro el capítulo.
Pero ese Martes, ese mismo, fuí inusualmente feliz. Fué mi Martes de redención.
" Tengo ganas de que acabe todo esto de verdad, estoy cansado jefe, cansado de recorrer el mundo solo como un gorrión bajo la lluvia, cansado de no tener un amigo con quien estar, que me diga donde vamos, con quien venimos y por qué. Cansado de las personas que son feas con las otras, estoy cansado del dolor que siento yo y oigo por el mundo cada día, hay demasiado dolor, son como trozos de cristal por mi cabeza, que no puedo quitarme, ¿Puedes entenderlo? "
Para entonces Michael Clarke Duncan ya era inmortal.
Yo, personalmente, me sentiría abochornado
si me levantaran el brazo ante la multitud
en el cuadrilátero bajo una luz de oprobio.
¿Por qué?
¿Porque derribé a un luchador solitario
que ni siquiera combate conmigo
sino consigo
y a lo mejor era mejor que yo?
¿Por qué no le levantan el brazo también
al que está en la lona caído
si peleó lo mismo?
Gene Tunney era mejor que Dempsey.
No un bruto. Un científico. Un poeta
que escribe en su Autobiografía, Arms for Living:
“Allí estás solo.
No hay amigos allí. Te la juegas sin nadie.
No hay partidarios excepto tus brazos”.
El perdedor estudió su técnica en anteriores
combates. La suya y la del adversario.
Las comparó en rollos de películas proyectadas
en el comedor, después de la cena, con sus hijos.
Niños de ardientes pómulos confiados en su fuerza.
Seguros de la victoria del padre.
Pero tal vez el perdedor estaba
perdidamente enamorado de su esposa
y roto por el insomnio. Como Jack Brennan.
—Sí. Como Jack Brennan.
Y durmió mal la víspera del encuentro.
No le respondieron los reflejos.
Se le agarrotaron los tendones del muslo.
Demasiado clinh.
Deficiente trabajo de piernas y juego de cintura
frente al otro: sereno, manteniendo
la guardia ortodoxa sobre la pierna izquierda
hasta el gancho mortífero,
como el gesto del embozado en el cartón de Goya.
El sudor del esfuerzo espaldar.
El tallado torso refulgente como diamante.
Un prisma proyectando un espectro de brazos
como luz en haces.
Pero nadie sabe que uno piensa cuando boxea.
Piensa en una caja de música de niños
y una esposa en trámites de divorcio.
Sentada Dios sabe dónde.
Dos ojos neutros en trámite de divorcio.
Ganar: vergüenza profesional.
Perder: destino sin concesiones.
Si todos somos, nadie es más grande.
Si la victoria de uno es la derrota de otro,
toda victoria es, en algún lugar,
un fraude.
altamira
enro
1984
________
Transcripción cotejada con la edición de Poesía Reunida de Pablo Centeno-Gómez (Managua: Anama ediciones, 2007). Página 381. Poema incluido en «Estatutos de la pobreza y otros asuntos con ella relacionados», Allegro Irato II.
Nota: Tomado del sitio en Facebook en honor al poeta Carlos Martinez Rivas.
Y de nuevo, en umbral del somnus, a través de su cuerpecito pastor, con olor sanguinolento, adornado por caucho, hematoma y costilla rota al aire. Podía verme sofocándole con ciega afección, pero era más que terco que mi platero. En el umbral del somnus, ya no sentía su dolor, solo urdía máculas de lo inminente.
Te bailó "No le pegue a la negra" con una falda naranja, sus dientes y ojos lucían azules, entre olor a cigarros y chicles Romys, impacientaba esperar las rolas suaves para decir cosas al oído, que había ensayado tres horas antes. En ese Estelí, en esa discoteca, la historia se escribía ingenua con una suerte de tinta color fluorescente. #breakdance #otredad
Convencido entonces de que la vida sufrirá de intentos
grítale al primer transeúnte que pase,
agárralo del cuello, desvéndalo,
insúltalo hasta no aguantar más.
hasta que, débil, tus piernas no puedan sostenerte;
luego maldice a los que te observan,
maldice estas palabras, también maldice al autor
que algun día escribió esto.
Fragmento del poema "El conjuro" del poemario "Memorias del agua" del poeta Esteliano Francisco Ruiz Udiel. Fondo Nicaraguense de cultura, 2011.
Traté de llamarte ayer hermano, por mi necedad, finalmente me dijeron, que hace trece años, hiciste un clavado hacia tu refugio, desde el mismo Golden Gate.
Loco!
Yo creo,
Sinceramente
Que no te fuiste en realidad,
Tu huella está ahí
tu alma aventurera cree que se marchó,
Talvez dormís agotado,
en algún lugar del hipotálamo,
de los que te amamos
y conocimos tus pesares
lleno de cualidades siempre fuiste
te lo digo futilmente
porque que creo
que-no-lo-vistes
mi inolvidable
amigo
Hombre!
Si de verdad te fuiste
Porque no me percaté de ello
te encontraré
quien sabe
talvez en eso
que llaman cielo
todavía brillas con luz propia
a eso amigohermano
Wilber Herrera
ponele sello!
La historia se hilvanaba
cuando encontramos tu foto
bajo una piedra
en esa calle olvidada
de nuestro Estelí personal, el que desapareció con lo que fuimos.
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Eran las tres de la manana, el seguía trabajando, yo no soportaba el sueno y la tensión de entregar un proyecto de universidad, del cual él no era parte, pero me ayudó con tal desinterés. Viendo mis ojos crispados me dijo:
"Andá, dormite loco".
Esa Managua urbana nocturna, que a veces recorro a pie, fugazmente ví en un bar esta Roconola en la cual suena el clásico "Disco Deewane". Los tunantes cantaban, sin saberlo, medio inglés, medio pakistaní. Existe una innegable subcultura urbana y suburbana, que quedó perdida en la traducción de un hoy con restos de ayer, usando la música y el lúpulo para catalizar la fuga del tiempo. Para alguien será Kitsch. En lo personal, por la vivencia propia del tiempo y lugar, es de esas que hacen play por sí solas en el oído medio.
Una definición errónea de la madurez me parecía ser la de perder la capacidad de sorprenderse, de resistirse a la cotidianidad, de reconstruirse, las tentaciones retrospectivas me visitan: Me hace falta discordar con mi viejo.
Por otro lado, es un Domingo gloriosamente sombrío.
En un mundo paralelo, ellos llevan una vida bastante normal, él trabaja en una ofi de cristal de ocho a cinco, gana los suficiente para pagar la casa que ella deseaba tener, no le gusta el arte, ni escribir, ni es adicto a las computadoras, hace mucha vida social, y tiene varias tarjetas Platinum, sus únicos dolores están relacionados ir al gimnasio, o jugar al basket con sus amigos, que viven en caída horizontal.. vidas normales.
Pues ha sido un parteaño difícil para mi pobre amigo. Se le acabaron los proyectos y no ha podido dar con uno nuevo, las crisis económicas le ha puesto en jaque su relación matrimonial de veinte años, para colmo, le han detectado hiperplasia prostática e hiperuricemia, el tiene 39 con enfermedades de 60. Toda la semana ha tenido una crisis de ácido úrico que le ha dejado cristales en su tobillo derecho y le han obligado a usar un bastón... como para completarle el cuadro de miseria, pero se siente como su personaje preferido un tal Dr. House el que le ensenó que la vida es dolor y que el vivir "normal" esta sobrevaluado.En tanto se deprime, aprovecha para reirse de si mismo frente al espejo, ya dejó de preguntarse en que momento dejó de ser un joven con un futuro prometedor, hay trivialidades mas interesantes en las que distraerse.
Pero hasta al dolor se habitúa: Hoy mi amigo, bien sedado, y su mujer bromearon de que ella se iría con un viejo enamorado adinerado y el le confesó mil maneras épicas que ha pensado para borrarse del mapa, ella está habituada a verlo carcajearse con lagrimas en los ojos, las niñas juegan a pocos metros.
En ambos mundos, ha sido una racha extendida y la tierra gira indefectiblemente a una velocidad orbital 29.8 km/s.